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OpenAI se mete de lleno en el aula con su nuevo modo de estudio en ChatGPT. No se trata de una herramienta más para salir del paso, sino de pasar de respuestas servidas en bandeja a procesos guiados que invitan a pensar. Una función que no solo responde, sino que enseña a preguntar. Con el objetivo (al menos en el papel) de aprender más, copiar menos.

Preguntar en lugar de responder

El nuevo modo no entrega directamente la solución. En su lugar, formula preguntas, propone pistas y acompaña el razonamiento paso a paso. Apuesta por un enfoque socrático, basado en el diálogo, que busca activar el conocimiento previo y guiar hacia la comprensión.

Antes de avanzar, el sistema pregunta por el nivel del usuario, su objetivo y el contexto del ejercicio. A partir de ahí, adapta el ritmo y estructura el contenido en bloques claros. También incluye cuestionarios breves para consolidar lo aprendido. Como un profesor paciente que no da la respuesta, pero tampoco te deja solo.

Diseñado con pedagogía (y algo de estrategia)

OpenAI ha desarrollado esta función con el apoyo de docentes, pedagogos y expertos en ciencia del aprendizaje. Las pautas del sistema están orientadas a reducir la sobrecarga cognitiva, fomentar la metacognición y mantener la curiosidad. El diseño prioriza el feedback activo y la progresión guiada.

Una de las voces que ha participado en su concepción es Robbie Torney, educador vinculado a Common Sense Media. Su implicación se ha centrado en garantizar que el sistema ofrezca apoyo real sin sustituir el proceso educativo. La pregunta no es nueva: ¿puede la tecnología ayudar sin suplantar?

Quién puede usarlo y cómo funciona

El modo de estudio está disponible para usuarios con sesión iniciada en los planes Gratis, Plus, Pro y Team. Próximamente llegará también a ChatGPT Edu, la versión institucional para centros educativos.

Los usuarios pueden activar o desactivar la función en cualquier momento. Una vez activa, en lugar de mostrar directamente la solución a un problema de matemáticas, por ejemplo, se plantean preguntas intermedias y se ofrecen sugerencias para avanzar por etapas. Una especie de tutor incansable, pero con pausa.

Tutoría incansable, pero opcional

El carácter voluntario del modo plantea tensiones. Si bien está diseñado para estimular el aprendizaje, nada impide desactivarlo y volver al uso más tradicional, es decir, pedir una respuesta y copiar. De momento, no hay filtros por edad ni controles institucionales que obliguen a mantenerlo activo.

Esta libertad refuerza la autonomía del estudiante, pero también deja abierta la posibilidad de usar la IA como atajo en lugar de herramienta formativa. La efectividad real dependerá del contexto y del compromiso del usuario (y de su resistencia a la tentación).

Carrera por la educación con IA

El modo de estudio se lanza en medio de una competencia creciente. Google ha presentado Gemini for Education y Khan Academy amplía el uso de Khanmigo, su asistente educativo personalizado. Todas estas propuestas buscan posicionarse como tutores virtuales adaptativos.

OpenAI apuesta por una experiencia flexible, accesible y basada en principios pedagógicos. Frente a soluciones cerradas o guiadas por currículos estáticos, el enfoque de ChatGPT prioriza la conversación como forma de aprendizaje.

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