Meta ha iniciado un recorte importante en Reality Labs, su división dedicada a la realidad virtual y aumentada. Los despidos afectan a más de 1.000 empleados y marcan un giro estratégico hacia dispositivos portátiles con inteligencia artificial. La compañía de Mark Zuckerberg reduce su apuesta por el metaverso inmersivo y redirige recursos hacia proyectos más pragmáticos y potencialmente rentables, como las gafas Ray-Ban con funciones de IA.
El laboratorio pierde peso
Reality Labs ha sido durante años el eje de la visión de futuro de Meta. Pero el entusiasmo inicial por los entornos virtuales ha chocado con la realidad del mercado. Según datos de la propia compañía, las inversiones acumuladas en esta división superan los 70.000 millones de dólares desde 2021, sin que la adopción masiva llegue a materializarse.
La reestructuración anunciada incluye el cierre de tres estudios de desarrollo de videojuegos en VR —Twisted Pixel, Sanzaru Games y Armature Studio—, así como recortes en la aplicación de fitness virtual Supernatural. También se ha reducido la producción de contenidos para la plataforma Horizon Worlds, pensada como espacio social del metaverso.
Del visor a las gafas
El cambio de rumbo responde a una realidad comercial. Los dispositivos VR siguen siendo costosos, engorrosos y con un uso limitado fuera del entretenimiento. En cambio, las gafas inteligentes representan un formato más ligero, discreto y potencialmente integrado en la vida cotidiana. Meta ya comercializa las Ray-Ban Meta Smart Glasses, con función de cámara, audio y ahora también capacidades de IA generativa. Según fuentes internas, la compañía planea duplicar su producción de cara a 2026 y convertir este dispositivo en una puerta de entrada cotidiana a la computación aumentada.
IA y movilidad, nuevo eje de inversión
Con los cambios, Meta busca reducir costes en el segmento VR para redirigir inversiones hacia inteligencia artificial aplicada a dispositivos portátiles. La estrategia incluye integrar funciones de IA en móviles, relojes y gafas, donde la interacción sea más natural y contextual. El movimiento se enmarca en una tendencia generalizada del sector, tanto Apple como Google han apostado por experiencias más discretas y asistidas por IA, en lugar de mundos virtuales cerrados. Meta, sin abandonar completamente el metaverso, parece querer reconstruirlo desde otra base más práctica.
Un metaverso que se repliega
Aunque el término no ha desaparecido del vocabulario de la empresa, su peso estratégico ha disminuido. Horizon Worlds sigue operativo, pero con menos recursos. Los visores Quest continúan en el mercado, pero sin la misma prioridad de desarrollo. En su lugar, Meta apuesta por un ecosistema distribuido, IA que se despliega desde el móvil o desde unas gafas con diseño urbano, sin necesidad de cascos ni mundos paralelos. La visión no desaparece, pero se adapta a una tecnología que encaje mejor en el día a día.
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