En un momento clave para la transformación digital de la administración pública, hablamos con Demetri Rico, director del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI), para conocer su visión sobre el liderazgo, los retos tecnológicos y el futuro digital de Catalunya. Tras un año al frente del organismo, Rico repasa los principales avances, los proyectos con mayor impacto en la ciudadanía y los desafíos culturales que acompañan a la adopción de nuevas tecnologías.
Hace un año asumiste el cargo de director del CTTI en un momento de cambios dentro de la Generalitat y del ámbito digital. ¿Cómo han sido estos primeros meses?
Han sido meses muy apasionantes. Estamos viviendo un momento histórico desde el punto de vista tecnológico, probablemente solo comparable al de las puntocom, pero con una diferencia clave, ahora hablamos de servicios mucho más orientados al ciudadano. Esto nos permite dar un salto muy importante en la forma en que la administración se relaciona con las personas y en cómo pueden transformarse los servicios públicos.
Estamos viviendo un momento histórico desde el punto de vista tecnológico, probablemente solo comparable al de las puntocom, pero con una diferencia clave, ahora hablamos de servicios mucho más orientados al ciudadano.
Cuando llegaste al cargo, imagino que tenías una idea clara y una visión para la transformación digital del sector público catalán. ¿Cómo ha evolucionado esa visión con el paso del tiempo?
La esencia no ha cambiado. A los tres días de llegar al CTTI hicimos una sesión con todo el equipo, más de 500 personas, en la que expuse la visión y los pilares estratégicos para los siguientes cinco años. Desde entonces hemos trabajado para aterrizar esa visión, pero los pilares siguen siendo los mismos. Incluso hicimos un cambio organizativo al cabo de un mes que se mantiene hasta hoy.
Tras definir la visión y poner en marcha los proyectos, llegan inevitablemente los retos. ¿Cuáles han sido los más complejos?
El principal reto es el cambio cultural y humano. La tecnología existe, pero lo verdaderamente importante es cómo la aplicamos a los servicios reales. Alinear organizaciones tecnológicas como el CTTI, los distintos departamentos de la Generalitat y a todas las personas implicadas para lograr una transformación real —y no solo una implementación tecnológica— es el gran desafío.
El principal reto es el cambio cultural y humano. La tecnología existe, pero lo verdaderamente importante es cómo la aplicamos a los servicios reales.
Durante estos doce meses se han puesto en marcha numerosos proyectos. ¿Cuáles destacarías especialmente por su impacto en la ciudadanía?
Destacaría tres. El primero es una herramienta implantada en 404 CAPs de Cataluña que ayuda al médico en la diagnosis. Permite transcribir automáticamente la conversación con el paciente en varios idiomas mientras el médico puede mantener contacto visual, y además ofrece sugerencias clínicas que el profesional valida al final. Esto puede cubrir más del 80 % del trabajo administrativo. El segundo es el agente de policía virtual, o mosso virtual, que permite presentar denuncias mediante voz y en diferentes idiomas a través de una web. Y el tercero es un sistema del Departamento de Agricultura que permite completar formularios administrativos mediante una conversación, sin necesidad de escribirlos manualmente, facilitando enormemente la interacción con la administración.
Cataluña aspira —y en algunos ámbitos ya lo es— a ser un referente digital y tecnológico en Europa. ¿Qué elementos nos sitúan en una buena posición y qué debemos mejorar?
Tenemos tres grandes fortalezas. La primera es el ecosistema de innovación, startups y empresas tecnológicas, muy concentrado en Barcelona. La segunda es la calidad de nuestras universidades, que forman profesionales muy bien preparados y facilitan una transferencia de conocimiento muy positiva hacia las empresas y el propio CTTI. Y la tercera es la presencia de grandes multinacionales tecnológicas. Tenemos todos los ingredientes para crear soluciones muy innovadoras y, de hecho, ya somos un referente a nivel europeo.
Para terminar, ¿cuál sería tu deseo para la Cataluña digital del futuro?
Que dentro de cinco o seis años tengamos una Cataluña totalmente conectada, donde todos los ciudadanos, independientemente de sus capacidades o limitaciones, puedan acceder a todos los servicios públicos desde cualquier lugar y en cualquier momento.