Un alud de anuncios generados por inteligencia artificial está comenzando a llenar redes sociales, televisiones y vallas digitales. No es ciencia ficción, en 2026, el 40% de los anuncios podrían estar hechos por modelos generativos, según proyecciones del Interactive Advertising Bureau. La tendencia promete abaratar costos y acelerar procesos.
Cuando la velocidad gana a la chispa
En plataformas como TikTok, Instagram o YouTube, cada vez es más fácil toparse con videos que se sienten «extraños», personas que se mueven con rigidez, rostros que cambian sutilmente de forma, o frases y voces que suenan genéricas. Son anuncios generados con IA, como los recientes de McDonald’s o DoorDash, donde el resultado ha sido tan inquietante que algunas marcas han tenido que retirar piezas tras recibir críticas. El objetivo de estas piezas no es emocionar, sino llenar espacios. Rápido y barato.
El coste de producir sin pausa
Una campaña tradicional puede costar millones y requerir semanas de producción. Con IA, una empresa como Kalshi puede crear un anuncio por apenas 2,000 dólares. El ahorro es enorme. Y a medida que los modelos de generación de imagen y video mejoran, más marcas se suman al experimento. Según Marketing Week, más del 50% de los responsables de marketing usaron IA en sus campañas de 2025. La cifra sigue creciendo.
Detectar lo artificial, una tarea difícil
El problema no es solo estético. Un estudio de la Association for Computing Machinery reveló que los humanos solo identifican correctamente contenidos generados por IA el 50% del tiempo. El resultado son anuncios que parecen reales pero no lo son, lo que genera desconfianza o simple desconcierto. Y cuando los errores saltan a la vista —como una cara que se deforma o una voz que suena hueca—, la sensación es aún más perturbadora.
Cuando el «slop» invade el feed
El término «AI slop» empieza a circular entre críticos y usuarios, una forma de describir la avalancha de contenido genérico, incoherente o simplemente aburrido producido por IA. No hay chispa, ni riesgo, ni mirada. Solo una secuencia de imágenes y frases optimizadas para llamar la atención unos segundos. El objetivo ya no es emocionar o construir una identidad de marca, sino producir sin freno.
La creatividad, en segundo plano
La industria publicitaria se encuentra en una tensión permanente entre eficiencia y expresividad. La IA ofrece la primera. Pero muchos creativos advierten que depender demasiado de estas herramientas puede vaciar de sentido el trabajo publicitario. Al fin y al cabo, los anuncios que recordamos no son los más baratos, sino los que conectan con una experiencia humana.