Samsung ya está publicando anuncios hechos o retocados con IA para promocionar cámaras y electrodomésticos, pero la señalización es irregular y a veces queda relegada a letra pequeña, justo cuando plataformas y marcas dicen apoyar estándares como C2PA.
Samsung ha decidido que la inteligencia artificial no solo viva dentro de sus móviles, televisores o electrodomésticos: también quiere que se vea —y se note— en su marketing. En las últimas semanas, la compañía ha publicado en YouTube, Instagram y TikTok una cadena de vídeos promocionales creados o editados con herramientas de IA generativa. El problema no es que utilice IA. El problema es cómo lo cuenta —y cuándo—.
La alerta la ha puesto sobre la mesa The Verge que retrata una tendencia cada vez más común: marcas que adoptan “contenido sintético” para vender productos… sin construir un estándar coherente de divulgación. El texto (con ejemplos concretos) es este:
La polémica es especialmente delicada cuando el contenido pretende demostrar capacidades de cámara. Si el vídeo que se usa como reclamo incluye generación o manipulación algorítmica, la frontera entre “demostración” y “ficción publicitaria” se vuelve difusa, y la confianza del usuario pasa a depender de un detalle de disclosure que, en ocasiones, aparece tarde, pequeño o directamente no se refuerza con los sistemas de etiquetado automáticos de las plataformas.
Un teaser del Galaxy S26 con IA y una letra pequeña que llega al final
El ejemplo más llamativo es un clip titulado “Brighten your after hours”, un teaser que Samsung presenta como muestra de las capacidades de vídeo con baja luz de la futura serie Galaxy S26. Según The Verge, el vídeo incluye un aviso en letra pequeña hacia el final indicando que fue “generado con la asistencia de herramientas de IA”, pero, incluso sin el aviso, hay señales visuales de “irrealidad” (bolsas de la compra con un peso extraño, texturas que se deforman, adoquines que parecen “moverse”).
Aquí está la clave periodística: la pieza no es un experimento creativo aislado, sino un material publicitario que juega en un territorio donde el espectador presupone evidencia. Cuando el mensaje de campaña sugiere “mira lo que hace la cámara”, la presencia de generación o retoque algorítmico deja de ser un “making of” y pasa a ser un dato central para interpretar la promesa.
“¿Tu móvil puede hacer eso?” La pregunta correcta sería: “¿Lo ha hecho el móvil… o el modelo?”
En varios de estos vídeos, Samsung acompaña el material con el lema “Can your phone do that?”. El giro irónico, tal como lo plantea The Verge, es que los anuncios no especifican si el resultado proviene de un teléfono real grabando en condiciones reales o de un pipeline de IA (propio o de terceros) generando, corrigiendo o directamente inventando parte de la escena.
La diferencia no es semántica; es publicitaria y, potencialmente, regulatoria. El consumidor interpreta de forma distinta:
- Demostración: “Así graba el dispositivo”.
- Recreación: “Así se vería una escena idealizada”.
- Generación: “Así puede inventar contenido una IA”.
Si el etiquetado no es consistente, la campaña puede ganar atención a corto plazo y perder credibilidad a medio plazo. Y en un mercado de smartphones “premium”, la credibilidad es un activo tan caro como el I+D.
No es solo cámara: cartoons, mascotas y “slop” para electrodomésticos
La tendencia no se limita a teléfonos. Samsung también estaría publicando dibujos animados de baja calidad (con estética que algunos consideran demasiado cercana a estilos reconocibles), además de ediciones con mascotas y piezas “meta” —por ejemplo, muñecos de nieve tratando de decidir qué es real—, todo ello “hecho o manipulado con IA” y con avisos variables.
Esto conecta con un fenómeno más amplio: la normalización del “contenido barato” (en tiempo y costes) que las marcas pueden producir a escala. Cuanto más barato es producir, más se publica. Y cuanto más se publica, más importante se vuelve el etiquetado, porque el usuario deja de tener señales intuitivas para separar una grabación de una simulación.
El talón de Aquiles: etiquetado irregular en plataformas que ya presumen de estándares
El punto más incómodo del caso es que, según The Verge, YouTube e Instagram no han añadido sus propias etiquetas de IA en el vídeo “Brighten your after hours”, pese a que Google, Meta y Samsung han adoptado C2PA, un estándar de procedencia/autenticidad utilizado por muchos sistemas de etiquetado.
C2PA (Coalition for Content Provenance and Authenticity) es, precisamente, una de las apuestas para que los contenidos lleven “credenciales” verificables sobre su origen y ediciones. En teoría, si una pieza incorpora metadatos de procedencia, las plataformas pueden detectarlos y mostrar avisos consistentes. En la práctica, el ecosistema aún tiene fricciones: exportaciones que pierden metadatos, herramientas que no los preservan, pipelines creativos que rompen la cadena de credenciales y políticas de plataforma que no siempre se aplican igual.
La contradicción es de manual: se adopta el estándar… pero el usuario final sigue dependiendo de la letra pequeña puesta por la marca, cuando aparece.
El precedente: cuando el marketing de cámara ya ha estado bajo sospecha
El antecedente importa porque el uso de IA generativa sube el listón del escepticismo. Si antes la discusión era “¿hay retoque?”, ahora es “¿hay invención?”. Y la IA, por definición, permite inventar con una naturalidad visual que el público no siempre detecta.
Qué debería hacer Samsung si quiere evitar el efecto boomerang
Si una marca decide meter IA en su creatividad publicitaria, hay formas de hacerlo sin erosionar confianza:
- Disclosure temprano y visible, no al final y en microtipografía.
- Lenguaje preciso: “generado”, “asistido”, “editado”, “recreado”. No es lo mismo.
- Separar demostración de ficción: si el objetivo es mostrar cámara, publicar también “capturas reales” comparables.
- Alinearse con credenciales (C2PA) de extremo a extremo y auditar el pipeline para no perder metadatos.
- Consistencia cross-platform: el mismo estándar de aviso en YouTube, Instagram, TikTok, X, etc.
La idea no es demonizar el contenido sintético. Es reconocer que, en publicidad, la IA no es solo una herramienta creativa: es un factor que altera la prueba.
Lo que está en juego: marketing en la era del contenido indistinguible
La tesis de fondo es simple: la publicidad se está adaptando a un mundo donde el contenido convincente ya no cuesta “rodaje”, sino “prompt + render”. Eso favorece la abundancia. Pero, cuanto más abundante es lo sintético, más valiosa se vuelve la transparencia.
Samsung está probando hasta dónde puede estirar esa cuerda. Si lo hace sin un etiquetado robusto y consistente, corre el riesgo de que su propio “AI everywhere” convierta la promesa de cámara —y la marca— en una discusión sobre credibilidad.