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La convergencia entre inteligencia artificial generativa y robótica química redefine el ciclo de descubrimiento de fármacos en oncología, acortando plazos, multiplicando la eficiencia y abriendo la puerta a terapias más precisas contra tumores sólidos.

El Desafío de la Velocidad en Oncología

El descubrimiento de nuevos fármacos ha sido, históricamente, un proceso de “ensayo y error” extremadamente lento y costoso. En el campo de la oncología, donde cada día cuenta para los pacientes con tumores sólidos, la necesidad de acelerar estos tiempos es un desafío humanitario y científico de primer orden. Hasta ahora, los enfoques tradicionales se topaban con un muro: la inabarcable complejidad de las combinaciones moleculares y la lentitud de la síntesis química manual.

Sin embargo, estamos entrando en una nueva era con la convergencia de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización física. Esta combinación, a menudo descrita como la convergencia de IA y robótica en laboratorio, es el eje central de la colaboración anunciada en enero de 2026 entre los laboratorios Pierre Fabre y la tecnológica Iktos. No estamos ante una simple mejora de software, sino ante una colaboración que integra capacidades de IA y robótica para acelerar el descubrimiento de fármacos, con el objetivo de hacer más integrado el ciclo de diseño y validación experimental en oncología.

IA Generativa y el Diseño de novo

La primera pieza de este motor es la plataforma de la empresa Iktos denominada Makya™, una IA generativa diseñada para el diseño molecular de novo, desde cero. A diferencia de los métodos de cribado tradicionales que se limitan a bibliotecas existentes, esta tecnología explora un espacio químico virtual masivo de hasta 10^27 posibilidades.

La tecnológica francesa Iktos ocupa el puesto número 15 en la lista especializada de los Healthcare Technology Report Awards para las principales empresas de biotecnología y ciencias biológicas de 2025.

Makya utiliza aprendizaje por refuerzo para navegar por este espacio y buscar moléculas que cumplan simultáneamente múltiples restricciones críticas, un proceso conocido como Optimización Multi-parámetro (MPO). El sistema incorpora criterios como propiedades ADME/ADMET (Absorción, distribución, Metabolismo y Excreción) dentro del conjunto de restricciones a optimizar y pone un énfasis central en la sintetizabilidad (accesibilidad sintética), apoyándose en un modelo predictivo de accesibilidad sintética y capacidades de retrosíntesis para orientar el diseño hacia moléculas fabricables.

Robótica Química y el “Bucle Cerrado”

La segunda tecnología clave es el ecosistema de robótica química y orquestación, compuesto por Spaya™ e Ilaka™, dos herramientas de la empresa Iktos. Spaya es una plataforma de retrosíntesis impulsada por IA que explora rutas sintéticas plausibles para fabricar la molécula propuesta. Por su parte, Ilaka es la capa de orquestación que traduce esos planes en instrucciones para el laboratorio robótico, donde pueden ejecutarse hasta 100 reacciones en paralelo al día (como capacidad del sistema).

Esquema de la presentación: Overcoming DMTA Cycle Challenges: A Unified AI-Driven System for Efficient Drug Design. Iktos Robotics Laboratory. January 2025.

Lo transformador de esta sinergia es la creación de un “Closed-Loop” (Bucle Cerrado). En este modelo, el flujo de datos es circular: la IA diseña, el robot sintetiza y los datos de los ensayos biológicos se integran en el ciclo para informar la siguiente ronda de diseño. Esta integración permite que la IA aprenda de los resultados físicos, refinando la siguiente generación de diseños en un flujo automatizado (DMTA), reduciendo cuellos de botella manuales.

Aceleración de Terapias contra Tumores Sólidos

La alianza Pierre Fabre-Iktos aplica herramientas de diseño molecular basadas en inteligencia artificial para abordar una diana oncológica específica, complementando la cartera de investigación en oncología de precisión de Pierre Fabre que ya incluye programas para mutaciones de EGFR en cáncer de pulmón.

Utilizando tecnologías como MT bench®, una plataforma que industrializa el testeo celular y evalúa la eficacia de los fármacos directamente dentro de la célula, la colaboración busca facilitar la validación de compuestos diseñados por IA en sistemas biológicos mediante el análisis de interacciones moleculares en entornos relevantes.

Los resultados proyectados para inicios de 2026 son reveladores:

  • Reducción de plazos: La fase de descubrimiento, desde la concepción hasta la identificación de candidatos óptimos, se comprime a un periodo de menos de 24 meses.
  • Eficiencia operativa: La integración de IA y robótica permite ejecutar hasta 6 veces más proyectos en paralelo con el mismo equipo de químicos, procesando hasta 100 reacciones diarias mediante sistemas automatizados.
  • Calidad del candidato: El uso de diseño generativo y optimización multiparamétrica busca aumentar la probabilidad de éxito y reducir el riesgo (de-risking) en el descubrimiento de terapéuticos innovadores para necesidades no cubiertas en cáncer.

Implicaciones y Futuro del Sector

Este avance marca una reconfiguración fundamental de la infraestructura de I+D farmacéutica. Más allá de Pierre Fabre, la industria se dirige hacia el “Laboratorio de Conducción Autónoma”, capaz de operar las 24 horas del día diseñando sus propios experimentos para maximizar el aprendizaje.

En el contexto europeo, empresas como Iktos y Servier ya están cerrando acuerdos millonarios, consolidando a la región como un polo de innovación en ChemOps (operaciones químicas digitales). El reto pendiente reside en el “muro biológico”: aunque la química se acelere, los tiempos regulatorios de los ensayos con animales y la complejidad de los microambientes tumorales humanos siguen siendo cuellos de botella que la IA aún debe aprender a predecir con mayor fidelidad.

Hacia un Cambio de Paradigma

La colaboración entre Pierre Fabre e Iktos demuestra que la IA ya no es solo una herramienta de predicción, sino un agente que interactúa físicamente con la materia para salvar vidas. Esta sinergia redistribuye el riesgo en la industria: permite fallar de forma más rápida y económica, liberando a los científicos para centrarse en la creatividad y la interpretación biológica de alto nivel.

La verdadera revolución no es solo la reducción de meses en el calendario, sino la capacidad de diseñar moléculas con una fidelidad biológica tal que la tasa histórica de fracaso en humanos empiece, finalmente, a descender. Es una invitación a confiar en la innovación responsable como el motor que nos permitirá, en un futuro cercano, dar respuestas precisas a quienes más las necesitan.

Pere Vila Fumas

Doctor Ingeniero en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Catalunya y MBA en ESADE. Actualmente es mentor en la adopción de tecnologías de IA en la industria.

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