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Albert Pijuan. Director general de Nodus OS

  • “Somos agnósticos con los LLMs; los elegimos según la tarea”

  • “El trabajador digital no viene a sustituir personas; viene a empoderarlas y a sustituir procesos que no aportan ningún valor”

  • “La administración pública empieza a ser muy intensiva en automatismos y en la entrada de los «digital workers»”

El orquestador hace que los ‘digital workers’ colaboren entre ellos y con personas, así como la gobernanza
Que las grandes ‘techs’ estén yendo hacia este camino nos ayuda porque están evangelizando
Estamos en un punto en el que están confluyendo todas las tecnologías y estamos como niños con zapatos nuevos

Albert Pijuan (Barcelona, 1977) es el CEO de Nodus, una empresa consultora digital que acaba de lanzar un digital worker, es decir, un agente de inteligencia artificial. Pijuan se dedica a la consultoría digital desde 1999 y ha vivido la explosión de internet y ahora de la IA. La catalana Nodus ofrece soluciones para empresas en un contexto de proliferación de agentes autónomos.

¿Un ‘digital worker’ es un agente?
Es más que un agente. Un digital worker es un trabajador digital que se incorpora en los procesos operativos reales de la empresa, colabora con otros digital workers y otras personas de la empresa, ya sean empleados, clientes o proveedores. Tiene contexto, procesos, hay gobernanza y permite escalar. Permite mejorar la operativa de la empresa.

Sois una empresa de tres socios nacida en Barcelona.
Actualmente hay tres socios y es una empresa que lleva un año y medio desarrollando producto, y medio año en el mercado implantando los digital workers en todo tipo de empresas; es decir, desde pymes hasta multinacionales. Desde el sector más tecnológico y alguna teleoperadora que estamos integrando, hasta la recogida de fruta en el campo y cómo los temporeros se relacionan con sus propios digital workers.

¿Cómo funciona un ‘digital worker’? ¿Cómo lo habéis construido?
Un digital worker funciona como si ahora tuvieras que incorporar un nuevo trabajador en la empresa. Le haces un proceso de adaptación (onboarding), le das un contexto, le das procesos, le asignas un rol concreto, le das acceso a los sistemas y él, a partir de ahí, empieza a operar. Tú lo vas coordinando, vas viendo su trabajo y, a medida que vas validando lo que va haciendo, lo vas dejando. Un digital worker funciona de la misma manera. Trabaja en lo que nosotros llamamos Nodus OS, que es un sistema orquestador que sería como la oficina del digital worker. El orquestador lo que permite es que tenga contexto, esto quiere decir el conocimiento de la empresa y que tenga criterio, y permite que se conecte a todos tus programas informáticos (ERPs, CRMs, el correo, WhatsApp, la nube, etcétera) sin que tengas que cambiar nada. Nos conectamos directamente a ellos como si fuera una capa de inteligencia, como un guante que ponemos por encima. El orquestador permite que los digital workers colaboren entre ellos y también con las personas, también permite la gobernanza, administrar los procesos y ver el retorno que genera el digital worker, de tal manera que es como si fuera el sistema nervioso.

¿La gobernanza quiere decir que siempre hay un humano detrás?
La gobernanza quiere decir que está al servicio de las personas, no al revés, y son las personas las que fijan el criterio y los límites. Es más, hay muchos procesos en los que el digital worker puede ser autónomo pero hay puntos críticos en los que quiere que un humano lo valide. Después puede continuar autónomamente el digital worker. Esto depende de cada empresa.

Con las empresas que tenéis ahora y la implantación, ¿qué escenario os imagináis el próximo año?
Estamos en un punto de escalar, no de crecer. A nivel español, que es donde estamos centrados porque tenemos clientes extranjeros pero todavía no los estamos buscando, tenemos diversas líneas para llegar a los clientes. Directamente nosotros o a través de lo que llamamos partners, que son consultorías tecnológicas que están al lado del cliente, incorporan los digital workers y el orquestador de Nodus y lo ofrecen a sus clientes. La consultoría ahora mismo tiene la confianza también del cliente y lo conoce. Más allá de ofrecerle planes de digitalización y planes de integración de la IA, con digital workers y Nodus OS puede implantar e ir escalando y evolucionando porque, al fin y al cabo, la implantación es progresiva. Tiramos de lo que nosotros llamamos “método Nodus”, que pasa por una implantación por fases.

¿Cuáles son estas fases?
Hay una primera fase que es un análisis funcional en el que el consultor analiza todos los procesos que hay en la empresa. En función de la empresa pueden ser uno, dos, tres o más días. En el análisis funcional miramos todos los procesos, en qué punto se encuentra la empresa, dónde quiere llegar, cuáles son sus cuellos de botella y cómo quiere crecer. Fruto de esto, lo que le ofrecemos es una fotografía y le marcamos el terreno de juego de cómo la IA, con la tecnología actual, automatiza casi todos los procesos. A partir de ahí, tiene una foto del punto en el que se encuentra. No quiere decir que se tenga que automatizar todo, sino que hay que empezar por lo que aporta más valor. Hay automatismos que son marginales y que no vale la pena hacer. Entonces, detectamos los procesos en los que podemos poner un digital worker que aporta mucho valor en poco tiempo y con poco coste. Y empezamos por ahí, que puede ser poner uno o un par de digital workers. Una vez integrados estos, y empiezan a generar valor, vamos escalando y vamos poniendo nuevos digital workers con roles diferentes o, directamente, al que hemos puesto al inicio lo formamos y le damos más funciones. Ampliamos su rol. Pueden ser las dos opciones. Se trata de generar valor inmediato e ir escalando progresivamente. Esto es lo que llamamos “método Nodus”.

¿Y con qué inteligencias artificiales trabajáis?
Somos agnósticos en cuanto a los LLMs. Trabajamos en función de la tarea con uno u otro. No es relevante, en este caso. Si podemos tirar de código abierto, mucho mejor. Aquí el tema es que no estamos jugando con grandes LLMs que requieren mucha capacidad computacional, sino que estamos dividiendo en pequeñas tareas, de tal manera que los LLMs son mucho más eficientes y mucho más exactos. Además, cuando hablamos de un digital worker no es un chatbot, no es ningún automatismo concreto y no es solo IA. Un digital worker genera conversaciones, procesos, tiene un rol específico y por eso necesita una serie de habilidades. Tiene un cerebro que tiene dos partes, como el cerebro humano. La parte izquierda es mucho más creativa, conversacional, probabilística y no determinista, que son los LLMs.

¿Qué quiere decir no determinista?
Que a la misma pregunta en momentos diferentes puede responder con matices. Esto está muy bien en entornos conversacionales y creativos, y es como funcionamos los humanos, pero en un entorno de procesos empresariales no podemos utilizar el lado izquierdo sino que tenemos que usar el lado derecho, que es determinista y sirve para los procesos. En función de un input siempre hay el mismo output, y esto es imprescindible para el mundo empresarial. Entonces aquí tenemos el contexto que tenemos que dar al cerebro, que es la memoria. Y de la memoria tenemos diferentes capas, a corto y largo plazo. Además, le tenemos que otorgar los procesos, los roles. Aquí utilizamos una tecnología que permite hacer procesos no lineales sino neuronales. Al mismo tiempo tenemos los MCPs para conectarlos con los programas, etcétera. Por tanto, no estamos hablando de un LLM concreto porque es más complejo, es la suma de una serie de tecnologías.

¿Esta solución o producto solo puede funcionar en empresas muy digitalizadas o con procesos muy bien organizados?
No, y esa es la gracia. Toda empresa tiene personas que hacen procesos y recogen datos del correo, de la nube, en local, y datos no estructurados. No necesariamente tiene que ser una empresa digitalizada. Las empresas no digitalizadas tienen procesos y nosotros les creamos método en aquellos procesos en los que el digital worker puede actuar. De la misma manera que la persona está trabajando tomando datos, lo mismo hará el digital worker. Podemos poner método después, pero no hace falta que esté muy digitalizada.

Y el ‘boom’ que hay ahora con los agentes que lanzan las grandes compañías de IA, ¿es una amenaza o una oportunidad? ¿Dónde está vuestro valor añadido?
Nosotros tenemos un doble valor añadido: la parte tecnológica y la de aterrizaje dentro de la empresa. Las grandes empresas que ofrecen SaaS no aterrizan en tu casa. Nosotros tenemos una parte muy sénior de negocio en la que te mostramos, en función de cómo estás funcionando, cómo podrías operar mejor con digital workers o cómo podrías funcionar diferente. Esta parte de aterrizaje dentro de la empresa y de hablar con el CEO, en eso no pueden competir con nosotros. Y después está la parte tecnológica. Nosotros no partimos de un SaaS, un software estándar, en el que es la empresa la que se tiene que adaptar al software. Nosotros tenemos un sistema que te permite de manera rápida adaptar los procesos a lo que ya haces o nos pides. Tú no te tienes que adaptar al software. Además, está el tema del mercado.

¿Qué quiere decir?
El mercado ahora mismo es enorme, es decir, todas las empresas acabarán teniendo sus propios digital workers. Si todas los pidieran inmediatamente, no habría suficiente. Por eso digo que estamos escalando. Que las grandes techs estén yendo hacia este camino nos ayudan porque están evangelizando. Ayudan a abrir el mercado y a generar tendencia porque siempre ser los primeros cuesta un poco más. Nos están ayudando, de tal manera que encantados y agradecidos. Y, además, lo que comentaba, somos agnósticos, es decir, nuestro orquestador permite integrar los LLMs de OpenAI, Anthropic, etcétera. No representa ningún problema.

¿Qué perfiles profesionales tenéis en vuestra empresa? ¿De dónde venís los socios y qué perfiles tienen los trabajadores?
La mitad tecnológicos y la mitad orientados a empresa. Y ya veremos cómo iremos creciendo. Si te dijera cuando empezamos e hicimos el plan de negocio, el peso tecnológico era mucho mayor que el que ahora estamos aplicando. Porque precisamente nosotros nos aplicamos nuestra propia tecnología y tenemos digital workers que están haciendo código y desarrollando producto constantemente. Por tanto, nuestro perfil tecnológico es muy sénior y lo que hace es acabar coordinando digital workers que son los que hacen el código. Y después está la parte de negocio. De los tres socios, yo sería la parte más comercial y de cliente, ahora soy el CEO; y después tenemos el CTO y el COO que provienen mucho de empresa y han sido emprendedores con negocios propios. Los tres con nuestros propios fracasos. Ya venimos con la piel dura. Hace muchos años que estamos en el mundo de la empresa y tecnológico. Nos llega en un momento de cierta madurez.

¿Ellos son más tecnológicos?
Sí, y dentro de este ámbito han tocado muchas tecnologías. Vienen incluso del sector blockchain. Estamos en un punto en el que están confluyendo todas estas tecnologías y ellos, felices. Son como niños con zapatos nuevos. Es como estar en el inicio de la Revolución Industrial y haber creado una empresa textil. Confluye todo lo que han estado aprendiendo y, además, el mercado también confluye.

¿Notáis reticencias de los trabajadores humanos de las empresas donde esto se implanta? ¿O hay líderes con mucha iniciativa?
Hay de todo. Nos encontramos de todo. La manera de entrar pasa por dirección, y el CEO tiene que tener una visión muy clara. Y a partir de ahí tenemos planes de adopción, que es muy importante. Aparte del análisis inicial y de la implementación, está el acompañamiento en la adopción. Esta es una parte del proceso muy importante. Pero lo importante, y esto lo conseguimos desde el momento cero, e insistimos mucho, es que el digital worker no viene a sustituir personas. Viene a empoderar a las personas y lo que hace es sustituir procesos que no debería hacer una persona porque se pueden automatizar y no aportan valor. No sustituimos personas, sustituimos procesos. Así la persona puede centrarse en lo que aporta valor. Es que incluso puede sacar de dentro aquello en lo que la persona puede brillar más. Los trabajadores lo entienden perfectamente. A partir de esta conversación, entran encantados a trabajar colectivamente con nosotros.

¿La administración y el sector público es un ámbito que descartáis?
No solo no lo descartamos sino que tenemos varios proyectos en ejecución en la administración pública en Cataluña y el Estado. La administración pública empieza a ser muy intensiva en automatismos y en la entrada de los digital workers.

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