Àlex Hinojo reivindica la Viquipèdia ante la IA: “Puede ser la interfaz, pero nosotros somos el alma”.
Frase destacada: El activista catalán del conocimiento libre defiende que, aunque Gemini, GPT y otros sistemas de IA se conviertan en la nueva puerta de entrada a la información, la Viquipèdia sigue siendo la biblioteca pública que garantiza conocimiento libre, gratuito, verificable y en catalán.
Àlex Hinojo ha publicado una declaración de compromiso que resume uno de los grandes debates culturales de la era de la inteligencia artificial: qué sentido tiene seguir editando la Viquipèdia cuando millones de personas ya preguntan directamente a Gemini, GPT, Claude o sistemas similares. Su respuesta no es nostálgica ni tecnófoba. Es política, cultural y cívica. Para Hinojo, la IA puede convertirse en la interfaz más cómoda para acceder al conocimiento, pero la Wikipedia —y, en su caso, la Viquipèdia catalana— sigue siendo la infraestructura común que hace posible que ese conocimiento exista, sea verificable y continúe disponible para todos.
Molta gent em pregunta per què segueixo editant la @Viquipedia ara que tothom fa servir Gemini, GPT o similars.
Jo ho veig així: la IA és com un barri ple de llibreries maques. Són elegants, maques i convenients, però poden tancar en qualsevol moment, convertir-se en espais de…
— Àlex Hinojo (@AlexHinojo) May 9, 2026
La metáfora que utiliza es poderosa. La IA, dice, es como un barrio lleno de librerías bonitas: elegantes, atractivas y convenientes, pero también privadas, vulnerables a cambios de modelo de negocio y susceptibles de cerrar, encarecerse o levantar muros de pago de un día para otro. La Viquipèdia, en cambio, es la biblioteca pública del barrio: la escalera universal hacia el conocimiento y la garantía de que el acceso a la información seguirá siendo libre y gratuito para cualquier persona, con independencia de su bolsillo, su idioma o su capacidad de cálculo.
La frase más importante de su reflexión es quizá esta: “La IA puede ser la interfaz, pero nosotros somos el alma”. En pocas palabras, Hinojo separa dos capas que a menudo se confunden. Una cosa es la forma de acceso —el chat, el asistente, el buscador conversacional, la respuesta automática— y otra muy distinta es la base cultural que alimenta esas respuestas. Los modelos de inteligencia artificial no nacen en el vacío. Se entrenan, se ajustan y se apoyan en enormes cantidades de contenido producido por personas, instituciones, medios, comunidades científicas y proyectos abiertos. Entre ellos, Wikipedia ocupa un lugar central.
La Wikimedia Foundation ha insistido en esta idea en los últimos años: en la era de la IA, Wikipedia no pierde valor, sino que se vuelve más importante. La fundación recuerda que muchas compañías tecnológicas dependen de sus contenidos y que productos como Wikimedia Enterprise permiten a empresas acceder a Wikipedia a escala, de forma estructurada y sostenible, contribuyendo al mantenimiento de la misión sin ánimo de lucro.
Hinojo no habla desde fuera. Àlex Hinojo Sánchez, también conocido durante años como Kippelboy, es uno de los nombres clave del movimiento Wikimedia en Catalunya. Director de proyectos culturales, activista del conocimiento libre y viquipedista catalán, ha trabajado durante años en la relación entre museos, instituciones culturales y Viquipèdia. Fue director de proyectos y director general de Amical Wikimedia, entidad dedicada a promover la Viquipèdia y los proyectos Wikimedia en catalán.
Su trayectoria es relevante porque su defensa no nace de una reacción defensiva ante la tecnología, sino de una experiencia larga en conocimiento abierto. Hinojo ha defendido desde hace años que editar la Viquipèdia es una forma de compartir saber, preservar memoria y abrir instituciones culturales a la ciudadanía. En entrevistas anteriores ya había subrayado que la Viquipèdia permite compartir pasión y mantener activo el conocimiento colectivo, y que editarla puede ser más sencillo que participar en redes sociales.
La aparición de la IA generativa ha cambiado el terreno. Antes, muchas búsquedas pasaban por Google y terminaban en Wikipedia. Ahora, una parte creciente de usuarios formula la pregunta directamente a un chatbot y recibe una respuesta sintética. Ese cambio puede hacer que Wikipedia sea menos visible en la superficie, aunque siga siendo esencial en la profundidad. La respuesta aparece en una interfaz cerrada, pero a menudo descansa sobre un ecosistema de conocimiento abierto construido durante décadas.
Ahí está el núcleo de la advertencia de Hinojo: si dejamos de documentar el mundo en nuestra lengua y con nuestro contexto cultural, la IA no lo hará por nosotros. O lo hará mal, de forma incompleta, con sesgos, con dependencia de fuentes dominantes y con una visión cultural empobrecida. La Viquipèdia catalana no es solo una versión traducida de Wikipedia. Es una forma de ordenar, nombrar y explicar el mundo desde una comunidad lingüística concreta.
Este punto es decisivo para lenguas como el catalán. La IA generativa tiende a funcionar mejor en idiomas con más datos disponibles, más presencia digital y más contenido estructurado. Si una lengua tiene menos corpus, menos artículos, menos referencias y menos documentación digital, los modelos la representan peor. La consecuencia puede ser una nueva desigualdad cultural: las lenguas con más datos se vuelven más visibles y precisas; las lenguas con menos datos quedan subordinadas, simplificadas o ausentes.
Por eso la Viquipèdia catalana tiene una función que va más allá de la enciclopedia. Es un archivo vivo de conceptos, biografías, lugares, instituciones, tradiciones, términos científicos, historia local, cultura popular y memoria colectiva en catalán. Cada artículo bien referenciado no solo informa a un lector humano. También contribuye a mantener una presencia digital estructurada que puede alimentar buscadores, asistentes, modelos de lenguaje y sistemas de recuperación de información.
La Wikimedia Foundation ha expresado una idea similar al presentar su estrategia de IA: la comunidad humana de voluntarios es el elemento más importante y único del éxito de Wikipedia. La fundación sostiene que la IA puede ayudar a eliminar barreras técnicas y facilitar tareas, pero no reemplazar el cuidado, la deliberación, el consenso y el trabajo editorial de las personas que construyen conocimiento fiable.
La distinción es fundamental. La IA puede resumir, traducir, sugerir enlaces, detectar vandalismo, ayudar a mejorar estilo o localizar lagunas. Pero no puede sustituir el pacto comunitario que sostiene Wikipedia: neutralidad, verificabilidad, referencias, revisión pública, historial de cambios y discusión entre editores. La enciclopedia abierta no es solo una base de datos. Es una institución social.
En ese sentido, la declaración de Hinojo también es una defensa de la trazabilidad. Una respuesta de IA puede sonar convincente, pero a menudo oculta el camino que lleva hasta ella. Wikipedia, con todos sus defectos, muestra fuentes, historial, debates, editores y cambios. El lector puede verificar. Puede corregir. Puede discutir. Puede ver cuándo un artículo está incompleto o en disputa. Esa transparencia es parte de su valor democrático.
La IA generativa, en cambio, presenta un riesgo conocido: puede producir afirmaciones falsas con apariencia de seguridad, fabricar citas, mezclar fuentes o borrar matices. Por eso varias comunidades de Wikipedia han reforzado cautelas sobre el uso de contenido generado por IA. The Guardian informó en marzo de 2026 de que Wikipedia prohibió oficialmente el uso de herramientas de IA para generar o reescribir contenido enciclopédico, con excepciones limitadas para traducciones o correcciones menores revisadas por humanos.
La decisión no significa rechazar la IA en bloque. Significa proteger el corazón editorial del proyecto. Wikipedia no puede convertirse en un depósito de textos generados automáticamente sin control, porque perdería aquello que la hace valiosa: fiabilidad relativa, verificabilidad y confianza comunitaria. La IA puede asistir, pero no ocupar el lugar de la responsabilidad humana.
El problema de la confianza ya se vio cuando la Wikimedia Foundation pausó una prueba de resúmenes generados por IA después de críticas de editores que temían un daño inmediato a la credibilidad de la enciclopedia. La reacción muestra que la comunidad no se opone necesariamente a toda innovación, pero sí exige que cualquier cambio preserve la confianza acumulada durante 25 años.
Wikipedia cumplió 25 años en enero de 2026 como el mayor recurso de información en línea del mundo, sostenido por una comunidad humana y por una misión de acceso libre al conocimiento. La efeméride llega justo cuando los asistentes de IA se convierten en intermediarios cada vez más poderosos entre usuarios y fuentes.
Esta coincidencia histórica es importante. Wikipedia nació como una promesa radical: que personas voluntarias podían construir una enciclopedia global, abierta y multilingüe. La IA generativa nace con otra promesa: que los sistemas pueden responder de forma instantánea y personalizada a casi cualquier pregunta. Ambas promesas no son necesariamente incompatibles, pero tampoco son equivalentes. Una produce conocimiento común; la otra produce respuestas.
La diferencia entre conocimiento común y respuesta privada es clave. Wikipedia está disponible para todos, con una licencia abierta, en múltiples idiomas y con normas comunitarias. Un chatbot comercial puede ser útil, brillante y cómodo, pero depende de una empresa, de una suscripción, de una infraestructura de cómputo, de políticas internas y de un modelo de negocio. Puede cambiar. Puede restringir acceso. Puede priorizar fuentes. Puede desaparecer. La biblioteca pública no es perfecta, pero pertenece a la comunidad.
La metáfora de Hinojo sobre las librerías bonitas y la biblioteca pública funciona porque no demoniza las librerías. Una librería privada puede ser excelente, especializada y útil. Del mismo modo, Gemini, GPT o Claude pueden ser herramientas extraordinarias. El problema aparece cuando confundimos comodidad con garantía de acceso. La IA puede facilitarnos la entrada, pero no debe sustituir la institución común que asegura que el conocimiento no dependa solo de plataformas cerradas.
La aparición de proyectos como Grokipedia, promovido por xAI de Elon Musk como alternativa de IA a Wikipedia, muestra hasta qué punto esta batalla ya no es teórica. Según distintas coberturas, la nueva enciclopedia generada o asistida por IA fue presentada como rival de Wikipedia, pero recibió críticas por parecerse demasiado a contenidos de la propia Wikipedia y por no ofrecer el mismo modelo de edición abierta.
El episodio refuerza la tesis de Hinojo: incluso cuando se intenta reemplazar Wikipedia con IA, Wikipedia sigue apareciendo como base cultural, fuente o referencia. El conocimiento abierto se convierte en materia prima de sistemas cerrados. La pregunta es si esos sistemas devolverán valor al común o simplemente extraerán contenido para empaquetarlo en nuevos productos.
La Wikimedia Foundation ha intentado responder a ese desafío con acuerdos de acceso empresarial para grandes compañías tecnológicas. Microsoft, Meta, Amazon, Perplexity, Mistral AI y Google figuran entre los actores que han pagado o participado en Wikimedia Enterprise, una vía que permite acceso a contenidos a escala y ayuda a financiar la misión sin ánimo de lucro.
Pero el problema no se resuelve solo con dinero. También hace falta reconocimiento cultural. Si los usuarios reciben respuestas de IA sin saber qué comunidades, editores y fuentes sostienen ese conocimiento, se rompe el vínculo entre producción y consumo de información. La IA puede hacer invisible el trabajo humano. Hinojo intenta precisamente volver a hacerlo visible: “nosotros somos el alma”.
Esta afirmación tiene una dimensión especialmente potente en Catalunya. La Viquipèdia en catalán fue una de las primeras Wikipedias no inglesas y ha tenido históricamente una comunidad muy activa. Su valor no es solo cuantitativo, sino simbólico: demuestra que una lengua sin Estado propio puede construir infraestructura digital de primer nivel si tiene comunidad, voluntariado y proyecto cultural.
En la era de la IA, esa tarea se vuelve aún más urgente. Si el catalán no está bien documentado en espacios abiertos, los modelos de IA tenderán a apoyarse en fuentes en castellano, inglés o francés para explicar realidades catalanas. Eso puede generar traducciones pobres, pérdida de matices, invisibilización de referentes locales o dependencia de marcos culturales externos. Documentar en catalán es, por tanto, una forma de soberanía cultural.
No se trata solo de orgullo lingüístico. Se trata de precisión. Un topónimo, una institución, una fiesta popular, un concepto jurídico, una biografía local o un episodio histórico pueden cambiar de sentido según el marco cultural desde el que se expliquen. La Viquipèdia permite fijar información con referencias y contexto propio. La IA, si no tiene ese material, improvisa o traduce desde otros marcos.
La frase “si no documentamos nuestro mundo en nuestra lengua, ¿quién lo hará?” condensa esta responsabilidad. No es una pregunta retórica. En internet, lo que no se documenta tiende a no existir. Y en la IA, lo que no existe como dato estructurado, referenciado y accesible corre el riesgo de quedar fuera de las respuestas.
El reto es que editar Wikipedia exige tiempo, criterio y paciencia. No ofrece la recompensa inmediata de las redes sociales. No produce likes rápidos ni viralidad constante. Es trabajo lento, acumulativo y a menudo invisible. Pero precisamente por eso tiene valor. Frente a la velocidad de la IA, Wikipedia representa una temporalidad distinta: la del conocimiento corregido, discutido y mantenido.
Hinojo no propone volver atrás. No dice que haya que dejar de usar IA. Al contrario, acepta que la IA puede ser la interfaz. Eso implica reconocer que muchos usuarios ya no volverán al modelo anterior de búsqueda y navegación. La batalla no es impedir que la gente use GPT o Gemini. La batalla es asegurar que, cuando lo hagan, detrás exista una base de conocimiento libre, plural y en catalán.
Esta visión encaja con los debates recientes dentro del movimiento Wikimedia. La cuestión no es si Wikimedia debe usar IA, sino cómo hacerlo sin perder su identidad. La estrategia de la fundación apuesta por herramientas que ayuden a los voluntarios, reduzcan barreras técnicas y liberen tiempo para tareas de mayor valor, siempre manteniendo a las personas en el centro.
Ahí puede estar el equilibrio: usar IA para mejorar la biblioteca pública, no para reemplazarla por escaparates privados. La IA puede ayudar a detectar artículos sin referencias, proponer mejoras lingüísticas, facilitar traducciones revisadas, identificar sesgos de cobertura, sugerir imágenes libres o resumir debates complejos para nuevos editores. Pero la decisión final debe seguir siendo humana y comunitaria.
El riesgo contrario sería delegar demasiado. Una Wikipedia inundada de textos generados por IA perdería fiabilidad. Una comunidad que dejara de editar porque “la IA ya responde” perdería presencia cultural. Un ecosistema informativo dominado por asistentes cerrados debilitaría la autonomía ciudadana. La comodidad puede convertirse en dependencia.
Por eso la defensa de Hinojo tiene un tono de llamada a la acción: “Som-hi”. Es una invitación a editar, documentar, referenciar, traducir, mejorar, discutir y sostener el común. No basta con admirar la Viquipèdia como usuario. Hay que participar. La biblioteca pública existe porque alguien cataloga, conserva, ordena, repara y abre cada día.
En el fondo, su mensaje recuerda que la IA no elimina la responsabilidad cultural. La desplaza. Antes, la pregunta era cómo hacer que el conocimiento estuviera en internet. Ahora es cómo hacer que el conocimiento abierto siga alimentando un mundo donde la interfaz puede estar controlada por empresas privadas. La respuesta no pasa por abandonar la tecnología, sino por reforzar los comunes digitales.
La Viquipèdia no compite con la IA en velocidad ni en apariencia. Compite en legitimidad, apertura y memoria. Un chatbot puede responder más rápido. Pero la Viquipèdia permite ver de dónde sale una afirmación, corregirla, ampliarla y preservarla en una lengua concreta. Esa diferencia puede parecer menos espectacular, pero es decisiva para una sociedad democrática.
La declaración de Àlex Hinojo es, por tanto, mucho más que una defensa sentimental de un proyecto veterano. Es una advertencia sobre el futuro del conocimiento. Si dejamos que la IA sea no solo la interfaz, sino también la propietaria de las fuentes, perderemos capacidad de verificación, diversidad lingüística y autonomía cultural. Si mantenemos viva la Viquipèdia, la IA podrá ser una puerta útil hacia un conocimiento que seguirá perteneciendo a todos.