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Cuando trabajamos con inteligencia artificial, la cantidad no siempre es calidad. A menudo pensamos que, para que un sistema nos ayude, debemos darle hasta el último detalle, pero saber gestionar esa información es la verdadera clave del éxito. No se trata solo de volcar datos, sino de entender qué es útil y qué puede acabar confundiendo al sistema.

Context dumping (volcado de contexto) es una estrategia que consiste en proporcionar al sistema toda la información disponible, sin discriminación. El objetivo es asegurar que no falte ningún dato relevante, aunque también se incluya información innecesaria. En cambio, context curation (curación de contexto) implica una selección cuidadosa de los datos, centrándose únicamente en aquello que es pertinente para la tarea actual.
Uno de los retos actuales es que muchos agentes de IA no tienen la capacidad de priorizar eficazmente. Por ejemplo, si un agente recibe a la vez datos antiguos de un archivo e información nueva de un correo electrónico reciente, puede tratarlos con la misma importancia, dando lugar a conclusiones equivocadas. Esta falta de jerarquía puede ser especialmente problemática en ámbitos como la salud o el derecho, donde la información actualizada y precisa es vital. Así pues, los agentes no saben qué información es más importante, cuál es relevante para el contexto actual ni tampoco cuál es la más actualizada. Según el estudio científico Lost in the Middle (2023), los modelos de IA tienen dificultades para recuperar información relevante cuando esta se encuentra en posiciones intermedias dentro de contextos muy largos. Esto demuestra que el exceso de datos no solo no ayuda, sino que puede degradar el rendimiento de forma significativa, especialmente si la información clave no está estructurada o destacada adecuadamente (fuente). Esto puede afectar a la calidad de la respuesta en entornos donde la precisión temporal y contextual es clave. Por este motivo, es fundamental realizar una curación de contenido antes de proporcionar datos a un agente o modelo de IA. Somos los humanos quienes tenemos el criterio para determinar qué es esencial en cada caso.

Buenas prácticas para mejorar agentes de IA

  • Definir prioridades con claridad: los agentes no pueden deducir por sí solos qué es relevante. Por ejemplo, en un asistente de atención al cliente, hay que indicar si debe priorizar las consultas urgentes o responder por orden de llegada. Sin esta jerarquía explícita, pueden actuar de manera ineficiente.

  • Separar intención y comportamiento operativo: mensajes como “sé proactivo” pueden interpretarse de muchas maneras. Es preferible dar indicaciones específicas como “puedes sugerir opciones de compra, pero no confirmar ningún pedido sin validación humana”. Esto evita que el agente tome decisiones fuera de su alcance.

  • Curar el contexto antes de entregarlo: reducir el volumen de información a solo lo relevante mejora la eficiencia del modelo. Por ejemplo, en lugar de enviar todo el historial de un cliente, es mejor resumir los puntos clave: las tres últimas interacciones, el estado actual del problema y los datos de contacto. Esto evita confusiones y respuestas descontextualizadas.

Este enfoque refuerza la importancia de una supervisión humana informada y de una estructura programática para guiar a los agentes hacia resultados fiables.

Hacia un enfoque híbrido

Muchos sistemas apuestan hoy por un modelo híbrido: un primer volcado masivo seguido de una curación automática. Esta estrategia permite garantizar una cobertura informativa inicial, al tiempo que afina la respuesta final. Para aplicar este enfoque, el mercado ofrece soluciones especializadas: LlamaIndex para conectar datos con criterio, Pinecone o Weaviate como memorias eficientes, y herramientas de refinamiento como los rerankers de Cohere para asegurar que el agente no se pierda en el ruido informativo.

En definitiva, la decisión entre “volcarlo todo” o “elegir con cuidado” dependerá de cada caso, pero en entornos profesionales la curación es lo que marca la diferencia entre una respuesta brillante y una confusa. El futuro nos lleva hacia una IA que no solo lea más, sino que sepa entender y priorizar mejor.

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Cristina Mont Castro

Directora de Lavinia AI

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