Hasta ahora, hablar con Alexa era cosa de altavoces. Pero desde este enero, el asistente de Amazon empieza a vivir también en la web. La compañía ha lanzado Alexa.com, una nueva versión de su asistente que funciona directamente desde el navegador. Sin necesidad de un Echo, sin comandos de voz, solo texto, pantalla y conexión.
Un asistente que ya no necesita hablar
La nueva Alexa es parte de un cambio más amplio. Amazon la ha rediseñado para funcionar como un chatbot, al estilo de ChatGPT o Gemini. Su web permite mantener conversaciones escritas con el asistente, hacer preguntas, planificar tareas o gestionar dispositivos del hogar conectado. Todo desde un navegador, con la posibilidad de subir documentos o imágenes para que Alexa los analice.
El servicio se encuentra en acceso anticipado, pero la intención está clara, llevar Alexa más allá del salón. Y competir en un terreno donde OpenAI y Google ya han tomado ventaja.
Qué promete esta nueva versión
Alexa.com ofrece más que respuestas. Entre sus funciones están la redacción de textos, la creación de listas de tareas, la planificación de comidas o la integración con servicios como Amazon Fresh. También puede coordinarse con calendarios o ayudar a organizar la semana. La idea es convertir a Alexa en una especie de asistente personal total, que combine productividad con funciones de hogar inteligente.
La experiencia es continua entre dispositivos. Un usuario puede empezar una conversación en su móvil, seguirla en el PC y terminarla en un altavoz Echo. Todo se sincroniza.
Datos, sincronización y contexto
Las nuevas funciones de Alexa+ requieren acceso a múltiples fuentes de datos personales, como calendario, listas de compras o ubicaciones frecuentes. Amazon asegura que el procesamiento se hace con medidas de seguridad reforzadas y control por parte del usuario. Sin embargo, el uso de documentos, fotos o la planificación de tareas implica una gestión sensible de la información personal.
La versión web se une a una app renovada, más centrada en texto que en voz. Ambas comparten interfaz y objetivos, hacer de Alexa algo más útil, más allá del comando «pon música».
Tensiones en el terreno de juego
Este movimiento cambia la naturaleza de Alexa. Ya no es solo una voz que responde desde un altavoz, sino una interfaz compleja que compite directamente con otros asistentes generativos. Eso plantea preguntas sobre privacidad, dependencia del ecosistema Amazon y el tipo de relación que los usuarios mantienen con estos asistentes.
Amazon no oculta que busca una mayor presencia en el día a día digital. Pero en este nuevo formato, la relación con Alexa se vuelve más parecida a la que muchos tienen con ChatGPT, un asistente que escribe, analiza y organiza.
En paralelo a la competencia
El cambio se produce mientras Google refuerza Gemini y OpenAI amplía ChatGPT con funciones profesionales. Alexa, que dominó el hogar conectado durante años, llega ahora a un espacio donde otros ya han generado expectativas. Su ventaja es la integración con servicios cotidianos como compras, hogar y organización personal.
La incógnita es si los usuarios quieren que Alexa deje de ser solo una voz para convertirse en un interlocutor digital permanente.
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