La desinformación ya no grita: sonríe, seduce y se presenta como una voz joven que parece auténtica, aunque no exista.
Los vídeos eran atractivos, directos y aparentemente espontáneos. Jóvenes mujeres, con estética cuidada y tono convincente, hablaban a cámara defendiendo la salida de Polonia de la Unión Europea. Apelaban a la libertad, a la soberanía y a una identidad nacional supuestamente diluida por Bruselas. El detalle decisivo llegó después: no eran personas reales. Eran personajes generados por inteligencia artificial.
El caso fue documentado por Euronews y gira en torno a una cuenta de TikTok llamada “Prawilne Polki” (“Polacas correctas” o “auténticas”), que difundió contenido político dirigido a jóvenes de entre 15 y 25 años, promoviendo el llamado Polexit. La cuenta fue eliminada, pero el episodio dejó al descubierto una tendencia inquietante: la normalización del uso de identidades artificiales para la propaganda política.
Tymczasem komunikacja pro #Polexit wchodzi na nowy poziom z przekazem do grup 15-25 kanał #Tiktok pic.twitter.com/n45MkiEtCu
— Res Futura Data House (@Polityka_wSieci) December 28, 2025
Mujeres que no existen, mensajes que sí circulan
Los vídeos mostraban a mujeres jóvenes vestidas con camisetas con la bandera polaca y símbolos patrióticos. Sus mensajes estaban cuidadosamente formulados para sonar razonables y moderados: no había consignas extremas ni insultos, sino llamadas a “hablar tranquilamente” sobre quién decide realmente por Polonia o a aceptar costes económicos en nombre de una libertad abstracta.
Algunas frases resultan especialmente reveladoras: “No recuerdo Polonia antes de la Unión Europea, pero siento que entonces era más polaca”, decía uno de los personajes. El argumento no se apoya en datos, sino en emociones difusas y nostalgia construida, una estrategia habitual en la propaganda identitaria.
La analista Aleksandra Wójtowicz, del Instituto Polaco de Asuntos Internacionales, explicó a Euronews que los vídeos presentaban señales claras de generación artificial: expresiones faciales imprecisas, sincronización deficiente entre voz y labios, y un lenguaje que no siempre fluía de manera natural. Sin embargo, ese carácter artificial no fue un obstáculo para su difusión.
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Uno de los elementos más preocupantes del caso es que una parte del público no detecta la artificialidad. Según Wójtowicz, lo que para algunos resulta evidente o incluso molesto, para otros pasa completamente desapercibido. Este desfase perceptivo crea una ventana de oportunidad para campañas de desinformación de bajo coste y alta escalabilidad.
La cuenta “Prawilne Polki” llegó a generar, según cálculos de expertos citados por Euronews, alrededor de 200.000 visualizaciones y casi 20.000 “me gusta” en apenas dos semanas, una tasa de interacción suficiente para activar los mecanismos de recomendación algorítmica de TikTok. No se trataba de un experimento marginal, sino de una intervención diseñada para probar alcance y reacción.
El efecto hidra: borrar una cuenta no detiene el fenómeno
Tras las denuncias de organizaciones y usuarios, TikTok eliminó el perfil. Al buscar “Polexit”, la plataforma muestra ahora advertencias sobre desinformación. Sin embargo, la desaparición de una cuenta no implica la desaparición de la estrategia.
Wójtowicz describe lo que denomina “efecto hidra”: cuando un perfil es bloqueado, surgen otros nuevos. En ocasiones, la retirada es táctica. Los creadores miden el terreno, observan la respuesta institucional y, cuando la atención mediática disminuye, regresan con formatos distintos o en otras plataformas.
El caso polaco no es aislado. En YouTube circulan contenidos similares que imitan informativos mediante rostros y voces sintéticas, difundiendo narrativas prorrusas, cuestionando elecciones o alimentando resentimientos sociales. La inteligencia artificial no inventa el mensaje, pero abarata y acelera su producción.
¿Por qué mujeres jóvenes y atractivas?
La elección del perfil no es casual. Según la analista, existe una tendencia clara en los movimientos de extrema derecha a dirigirse específicamente a mujeres jóvenes, utilizando referentes que parezcan cercanos y aspiracionales. “¿Quién mejor para influir en mujeres jóvenes que otras mujeres jóvenes?”, resume Wójtowicz.
Este enfoque conecta con fenómenos transnacionales como el movimiento de las tradwives o la exaltación de roles femeninos tradicionales, muy presentes en Estados Unidos y cada vez más visibles en Europa Central y del Este. La estética amable y la narrativa de “normalidad” funcionan como vehículos suaves de mensajes profundamente ideológicos.
Durante la campaña presidencial polaca, se detectaron numerosos vídeos generados por IA que llamaban a votar por candidatos de derecha radical o ultraconservadora. No es casual que el foco esté en las mujeres: su movilización fue clave en las elecciones parlamentarias de 2023, cuando el partido Ley y Justicia (PiS) perdió el poder tras ocho años de gobierno.
Geopolítica, algoritmos y soberanía informativa
El debate sobre el Polexit no se produce en el vacío. Encuestas citadas por Euronews muestran que alrededor de una cuarta parte de la población polaca se declara favorable a salir de la UE, aunque una mayoría clara se opone. El dato relevante no es solo el porcentaje, sino el modo en que se intenta influir en esa opinión, especialmente entre los más jóvenes.
Un estudio de UCE Research para Onet reveló que en 2025 TikTok fue la principal fuente de información electoral para el 43,7% de los jóvenes de entre 18 y 25 años. En ese contexto, la combinación de algoritmos opacos, identidades sintéticas y mensajes políticos cuidadosamente diseñados constituye un desafío directo a la soberanía informativa.
Algunos políticos polacos reaccionaron con ironía. El diputado Jarosław Urbaniak sugirió incluso una posible huella rusa en el lenguaje empleado, recordando que “prawilny” es un término de origen ruso. Más allá de la autoría concreta, lo relevante es la asimetría: crear este tipo de contenidos es barato, rápido y difícil de atribuir; neutralizarlos requiere recursos, atención pública y cooperación institucional.
Regulación, alfabetización y un nuevo campo de batalla
Expertos como el desarrollador Radek Karbowski subrayan que el caso demuestra la urgencia de regular el uso político de la inteligencia artificial. No se trata solo de etiquetar contenidos, sino de repensar cómo se gestionan identidades sintéticas, cuentas reutilizadas y campañas encubiertas.
Pero la regulación no basta. El episodio revela una carencia más profunda: la alfabetización mediática de amplios sectores de la población. Cuando un rostro convincente y un discurso emocional bastan para generar adhesión, la frontera entre persuasión legítima y manipulación se vuelve peligrosamente difusa.
Una advertencia para Europa
Los vídeos de “Prawilne Polki” fueron eliminados, pero el precedente permanece. La inteligencia artificial permite crear propaganda personalizada, estéticamente atractiva y difícil de rastrear. No grita ni amenaza; susurra certezas. Y lo hace con rostros que nunca envejecerán, nunca se retractarán y nunca rendirán cuentas.
El caso polaco es una advertencia para toda Europa. La batalla política ya no se libra solo en parlamentos o platós de televisión, sino en feeds algorítmicos poblados por figuras que no existen. Defender la democracia en este nuevo entorno exige algo más que desmentidos puntuales: exige transparencia tecnológica, regulación efectiva y una ciudadanía capaz de desconfiar incluso de lo que parece cercano y amable.
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