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El asistente de IA ahora integra apps como Slack, Figma o Canva dentro del chat. El objetivo: convertir la interfaz conversacional en un centro de trabajo interactivo.

Hasta ahora, hablar con Claude era como chatear con un colega muy listo, capaz de redactar, resumir o resolver dudas, pero sin tocar directamente las herramientas que usamos cada día. Eso acaba de cambiar. Anthropic ha anunciado una nueva función que permite integrar apps interactivas dentro del entorno de Claude. Y no son aplicaciones menores: Slack, Figma, Canva, Box o Clay son algunas de las primeras en llegar.

Las herramientas entran en escena

Con esta nueva función, los usuarios pueden abrir una versión autenticada de estas apps dentro del propio Claude. La IA no solo sugiere o responde, sino que puede operar sobre las interfaces reales: enviar mensajes por Slack, editar un diseño en Figma o generar una presentación en Canva sin salir del chat. Todo desde una misma ventana y sin cambiar de contexto.

La tecnología que lo hace posible se llama Model Context Protocol (MCP), un estándar abierto creado por la propia Anthropic y adoptado también por OpenAI. MCP permite que los modelos de lenguaje compartan contexto y acciones con otras aplicaciones de forma segura y modular.

Promesa: menos clics, más acciones

El cambio de enfoque es claro. Si antes Claude funcionaba como un asesor que escribía pero no actuaba, ahora se acerca al modelo de «asistente de trabajo» capaz de ejecutar tareas reales. Diseñar un prototipo, generar un informe o colaborar en una lluvia de ideas son acciones que ya no requieren salir del chat. La IA se convierte en una especie de “mesa de control” desde donde operar varias herramientas al mismo tiempo. Esta idea se potencia con Claude Cowork, un sistema anunciado la semana pasada que permite delegar tareas complejas y multietapa. Aunque aún no está integrado con estas apps, Anthropic asegura que la compatibilidad llegará pronto.

Datos y permisos bajo la lupa

El acceso de Claude a estas herramientas implica nuevos retos de seguridad. Anthropic recomienda limitar los permisos que se otorgan al asistente y evitar exponer documentos sensibles como credenciales o archivos financieros. Sugiere, por ejemplo, crear carpetas específicas para que la IA trabaje sin tener acceso total a la nube de la empresa. Estas recomendaciones son especialmente relevantes si se tiene en cuenta que Claude Cowork puede operar de forma autónoma con datos abiertos y tareas encadenadas. A pesar del potencial, Anthropic insiste en mantener supervisión humana sobre sus acciones.

Un modelo que otros ya exploran

El movimiento recuerda a lo que OpenAI empezó a implementar en octubre con sus propias «apps» integradas en ChatGPT. Ambas empresas usan el mismo estándar MCP y comparten la idea de que la IA debe ser algo más que un chat: una plataforma desde donde trabajar directamente. Sin embargo, Anthropic ha centrado sus integraciones en herramientas de productividad muy concretas, como Slack, Canva o Box, apuntando de forma más directa al entorno empresarial. También se espera que Salesforce se sume pronto al ecosistema, ampliando las posibilidades en gestión de clientes y ventas.

Qué cambia para los usuarios

La función ya está disponible para quienes usan Claude en planes Pro, Max, Team o Enterprise. Los usuarios gratuitos, de momento, se quedan fuera. Para los que acceden, el cambio puede ser significativo: menos ventanas abiertas, menos saltos entre apps y más continuidad en el flujo de trabajo.

El asistente que antes respondía con palabras ahora actúa con interfaces. La conversación se convierte en acción. Y en ese giro, lo que se redefine no es solo la IA, sino también cómo usamos nuestras herramientas diarias.

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