Skip to main content

Google ha empezado 2026 con un movimiento que reformula uno de sus productos más longevos: Gmail. Lo que antes era una bandeja de entrada tradicional se transforma ahora en un espacio activo, organizado y personalizado por inteligencia artificial. La nueva «AI Inbox», por ahora en pruebas limitadas en Estados Unidos, no solo ordena los mensajes, sino que los interpreta, resume y prioriza según lo que considera importante para el usuario. Detrás está Gemini, el modelo de lenguaje que Google está integrando en todo su ecosistema.

Una bandeja que organiza, resume y sugiere

La principal novedad es la pestaña llamada «AI Inbox», que no muestra los correos en orden cronológico, sino que los agrupa por temas y tareas: citas, facturas, viajes, mensajes familiares. Esta organización se genera en tiempo real según el contenido de los correos, ofreciendo resúmenes y alertas de acciones pendientes.

La experiencia se parece más a una agenda interactiva que a un buzón clásico. Y cambia la forma de leer el correo, en vez de abrir uno a uno, el sistema sugiere qué revisar y cuándo.

Búsquedas que entienden preguntas

Otra función destacada es la extensión de las AI Overviews, ya vistas en el buscador de Google. Ahora, en Gmail, se puede escribir «qué fontanero me pasó presupuesto el año pasado» y recibir una respuesta directa, sin necesidad de rebuscar en los hilos. Esta capacidad de consulta por lenguaje natural convierte al correo en un archivo consultable al estilo de una charla.

También se suman resúmenes automáticos de conversaciones largas, respuestas sugeridas personalizadas y herramientas de redacción como «Help Me Write» y «Proofread», que redactan, corrigen o reescriben correos según el tono deseado.

Cuándo llega y qué opciones hay

De momento, estas funciones están disponibles para un grupo reducido de usuarios en EE.UU. en inglés. Se espera que lleguen al resto del mundo a lo largo de 2026. Algunas características, como la corrección avanzada o los resúmenes premium, estarán ligadas a planes de suscripción como Google One AI Premium.

Eso sí, Google permite desactivar estas funciones desde el panel de configuración de cuenta. Aunque desactivarlas implica perder otras herramientas inteligentes asociadas.

Datos que no entrenan, pero sí procesan

Google ha recalcado que el contenido de Gmail no se usará para entrenar modelos como Gemini, y que el procesamiento se realiza en entornos aislados. Aun así, organizaciones de privacidad advierten que la capacidad de la IA para leer, resumir y sugerir a partir del correo plantea dudas sobre la granularidad del consentimiento y la transparencia real del procesamiento. En Europa, por ejemplo, las funciones inteligentes están desactivadas por defecto por regulación, y el usuario debe activarlas manualmente.

El correo como interfaz de IA

Este movimiento encaja en la estrategia más amplia de Google de llevar la IA generativa a todos sus productos. Ya lo hizo con el buscador, ahora con Gmail, y pronto con Documentos y otros servicios. La idea no es solo automatizar tareas, sino convertir herramientas pasivas en asistentes activos.

La bandeja de entrada deja de ser un archivo para convertirse en un espacio de decisiones, sugerencias y resúmenes. Una evolución que podría facilitar el día a día, pero que también redefine qué significa «revisar el correo».

Abre un paréntesis en tus rutinas. Suscríbete a nuestra newsletter y ponte al día en tecnología, IA y medios de comunicación.

Dejar un comentario