Estados Unidos quiere volver a tener músculo tecnológico en sus oficinas públicas y lo intenta con un plan urgente de reclutar hasta mil especialistas en tecnología para trabajar durante dos años en distintas agencias federales. El programa, llamado U.S. Tech Force, se lanza tras un año en que el propio gobierno desmanteló —o dejó escapar— buena parte de su talento digital.
El vacío que dejaron las salidas
En los últimos doce meses, estructuras como 18F, una unidad interna de desarrollo, o el Servicio Digital del Departamento de Defensa, fueron cerradas o reducidas al mínimo. También el IRS —el servicio de impuestos— perdió cientos de perfiles técnicos. Las oficinas quedaron con sistemas desactualizados, menos capacidad de reacción y sin equipos preparados para liderar proyectos de inteligencia artificial o ciberseguridad. Con esa urgencia nace la Tech Force, una fuerza temporal de tecnólogos, formada por ingenieros, científicos de datos y perfiles de IA, que se sumarán por contrato a distintas agencias públicas.
Cómo funcionará el nuevo cuerpo digital
El programa lo coordina la Oficina de Personal del gobierno (OPM). Ofrece contratos de hasta 200.000 dólares al año, con destino en agencias como Defensa, Tesoro, Trabajo o Seguridad Social. El perfil que buscan son personas con experiencia en tecnología que estén dispuestas a trabajar para el Estado por uno o dos años. Y luego volver, si quieren, al sector privado.
La clave del programa está en su alianza con empresas tecnológicas. Google, Meta, Microsoft, OpenAI, Apple, Nvidia y otras permitirán que algunos de sus empleados participen en la Tech Force sin perder su lugar. Es decir, una cesión temporal de talento privado para proyectos públicos.
Qué propone la iniciativa
La Tech Force retoma una idea que ya tuvo forma con el U.S. Digital Service, creado bajo la presidencia de Obama. También con el Digital Corps, pensado como una beca federal para jóvenes tecnólogos. Ambos fueron recortados o desmantelados en 2025.
El nuevo programa amplía esa lógica: entrar, resolver, salir. No busca crear una plantilla estable, sino desplegar capacidad técnica allí donde más se necesita. Un parche de alto nivel para un sistema que perdió técnicos clave en plena transición hacia tecnologías críticas.
Lo que preocupa: intereses cruzados y poca continuidad
Varios analistas han advertido sobre posibles conflictos de interés. Algunos participantes provendrán de grandes compañías y no estarán obligados a desvincularse de sus inversiones o roles previos. Además, el modelo rotativo genera dudas: ¿puede el Estado sostener políticas tecnológicas con equipos que cambian cada dos años? La paradoja, señalan ex empleados de unidades eliminadas este mismo año, es que “el talento ya estaba dentro”. Pero fue despedido, marginado o reemplazado por esta nueva fórmula de contratación acelerada.
Una carrera contra el tiempo (y el mercado)
El gobierno quiere comenzar a incorporar perfiles en marzo de 2026. Pero no lo tendrá fácil. Compite por el mismo talento que buscan las big tech, con sueldos más altos, horarios más flexibles y sin la carga burocrática del Estado. Aun así, el plan avanza. Porque en un mundo donde la inteligencia artificial ya no es una promesa sino una herramienta de poder, no tener ingenieros no es una opción.
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