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Alphabet cruza el umbral de los 400.000 millones de ingresos anuales con Cloud, YouTube y la IA como nuevos pilares de crecimiento.

La matriz de Google, Alphabet, ha alcanzado por primera vez en su historia más de 400.000 millones de dólares en ingresos anuales, un hito financiero que confirma la transformación progresiva del gigante tecnológico desde un negocio dominado por la publicidad en buscador hacia un ecosistema diversificado que combina nube, suscripciones, vídeo, inteligencia artificial y servicios de valor añadido. El dato se dio a conocer en la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025, donde la compañía detalló un crecimiento interanual del 15 %, apoyado sobre todo en la expansión de Google Cloud, el auge sostenido de YouTube y la rápida adopción de sus productos de IA generativa.

La cifra no solo es simbólica por su magnitud. Marca un cambio de etapa en la estructura de ingresos de la compañía. Durante años, la mayor parte de la facturación de Google procedía casi exclusivamente de la publicidad asociada a su buscador. Hoy, aunque ese negocio sigue siendo central, ya no es el único motor relevante. La nube, las suscripciones y la economía del creador han ganado peso específico, al tiempo que la inteligencia artificial pasa de ser una apuesta estratégica a convertirse en un vector directo de tracción de usuarios y de producto.

Según el informe financiero, el negocio de Google Cloud alcanzó en 2025 una tasa de ingresos anualizada de 70.000 millones de dólares. Este indicador —run rate— refleja el ritmo actual de facturación proyectado a doce meses y se ha convertido en una métrica clave para medir la madurez de la división. Hace apenas unos años, la nube de Google era vista como un competidor lejano frente a los líderes del mercado. Hoy se presenta como una de las unidades de mayor crecimiento relativo dentro del grupo, impulsada por la demanda de infraestructura para cargas de IA, análisis de datos y servicios empresariales avanzados.

El otro gran protagonista de los resultados es YouTube, que ha superado los 60.000 millones de dólares de ingresos anuales combinados entre publicidad y suscripciones. La plataforma de vídeo consolida así su posición como uno de los mayores negocios de medios digitales del planeta. El crecimiento interanual fue del 17 %, según los datos comunicados, con un cuarto trimestre en el que los ingresos publicitarios ascendieron a 11.380 millones de dólares, un 9 % más que el año anterior, aunque ligeramente por debajo de algunas previsiones de analistas.

Más allá de la publicidad, el avance de YouTube se apoya cada vez más en el modelo de pago. Alphabet informó de que ya cuenta con más de 325 millones de suscriptores de pago sumando Google One y YouTube Premium, frente a los 300 millones reportados apenas tres meses antes. El incremento trimestral muestra una aceleración en la adopción de planes sin anuncios y de servicios de almacenamiento y ventajas premium. La compañía subrayó la buena acogida de YouTube Premium —con su modalidad sin publicidad— y anticipó la llegada de nuevos planes de YouTube TV con paquetes temáticos por géneros, diseñados para aumentar la flexibilidad y el ingreso medio por usuario.

El consumo de formatos también está cambiando. YouTube Shorts, la apuesta por el vídeo corto, registró 200.000 millones de visualizaciones diarias de media en el trimestre, una cifra que se mantiene estable respecto al año anterior pero con una mejora en la monetización en determinados países, donde los anuncios en vídeo corto ya generan más ingresos por hora de visualización que algunos formatos tradicionales. A esto se suma el crecimiento de los pódcast en televisión conectada, con 700 millones de horas vistas en televisores solo en el mes de octubre, señal de que YouTube se consolida también como plataforma de audio-vídeo largo en el salón doméstico.

La inteligencia artificial atraviesa prácticamente todas las líneas de crecimiento descritas por la compañía. En la misma presentación de resultados se destacó que la aplicación de Gemini —el principal producto de IA generativa de Google— superó los 750 millones de usuarios tras el lanzamiento de Gemini 3 en noviembre, lo que supone un aumento de 100 millones en poco tiempo. La adopción masiva de la app y de sus funciones asociadas refuerza la estrategia de integrar la IA como capa transversal en búsqueda, productividad, creación de contenido y asistencia personal.

La dirección de la empresa señaló además que el uso del buscador ha alcanzado máximos históricos en los últimos meses y que las consultas en el denominado “AI Mode” —el modo de interacción con respuestas generadas— se han duplicado desde su lanzamiento. Este dato es relevante porque contradice la tesis de que los asistentes conversacionales externos reducirían drásticamente el tráfico hacia la búsqueda tradicional. Google sostiene, por el contrario, que la integración de IA dentro de su propio buscador está expandiendo el uso total.

En paralelo, la compañía prepara nuevas funciones de tipo agente dentro de sus productos de IA y de su ecosistema de compra. Entre ellas figura un sistema de checkout agentic, capaz de asistir —y eventualmente ejecutar— procesos de compra dentro de Gemini y del modo de IA del buscador. Este movimiento apunta a capturar más valor transaccional y no solo publicitario, acercando a Google a la fase final del embudo de conversión comercial.

La IA también está reforzando el lado creador de YouTube. Más de un millón de canales utilizan ya herramientas de creación basadas en inteligencia artificial proporcionadas por la plataforma. Además, 20 millones de consumidores emplearon en diciembre herramientas de descubrimiento de contenido impulsadas por Gemini. Esto sugiere que la IA no solo mejora la generación de contenido, sino también su distribución y hallazgo, dos palancas directas de tiempo de visualización y monetización.

El cruce del umbral de 400.000 millones de dólares de ingresos anuales debe leerse también en clave competitiva. El mercado tecnológico global vive una carrera por capitalizar la ola de la IA generativa y por traducirla en ingresos recurrentes. Alphabet muestra con estos resultados que su escala, su base de usuarios y su integración vertical —infraestructura, modelos, productos de consumo y plataformas de contenido— le permiten convertir adopción tecnológica en facturación tangible.

Sin embargo, no todo son señales de dominio absoluto. El hecho de que los ingresos publicitarios trimestrales de YouTube quedaran ligeramente por debajo de algunas expectativas recuerda que el mercado publicitario sigue siendo sensible al ciclo económico y a la competencia por la atención. Además, el aumento de costes asociados a infraestructura de IA y centros de datos presiona los márgenes, lo que obliga a equilibrar crecimiento y eficiencia operativa.

Aun así, el cuadro general es el de una compañía que ha ampliado con éxito sus fuentes de ingreso. Publicidad, nube, suscripciones, vídeo, herramientas de creador e inteligencia artificial forman ahora un sistema interconectado. Cada unidad alimenta a las demás: la IA mejora búsqueda y descubrimiento, eso aumenta uso, el uso sostiene publicidad y suscripciones, y la nube soporta toda la carga computacional.

Los datos proceden de la comunicación de resultados del cuarto trimestre de 2025 y de la cobertura especializada de medios tecnológicos y financieros que analizaron el informe anual de Alphabet y la evolución de YouTube y Google Cloud. En conjunto, dibujan un escenario en el que Google deja de ser solo el gran buscador de internet para consolidarse como una plataforma multiservicio de escala planetaria, con la IA como hilo conductor.

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