Por primera vez, Meta, TikTok y YouTube deberán defender ante un jurado si sus plataformas contribuyen a una crisis de salud mental entre jóvenes. Un juicio en California abre una nueva etapa en el debate sobre cómo se diseñan las redes y qué responsabilidades implican.
Una demanda personal con resonancia colectiva
El caso que ha llegado a juicio fue presentado por K.G.M., una joven californiana de 19 años que afirma haberse vuelto adicta a Instagram, TikTok y YouTube desde la adolescencia. Según la demanda, esa adicción alimentó su depresión y pensamientos suicidas. Busca que las compañías respondan por el daño causado. No es una historia aislada. Desde 2024, miles de demandas similares se acumulan en tribunales de Estados Unidos. Pero este juicio es el primero que alcanza un tribunal con jurado y se considera una causa piloto. Su resultado podría influir en el destino de cientos de casos pendientes.
Las plataformas, bajo escrutinio judicial
El proceso judicial tendrá lugar en la Corte Superior de Los Ángeles. Las tecnológicas deberán explicar si fueron negligentes al diseñar productos que, según la acusación, favorecen un uso compulsivo en menores. La pregunta central es si contribuyeron directamente al deterioro de la salud mental de la demandante. Meta ha confirmado que su CEO, Mark Zuckerberg, testificará. YouTube, por su parte, sostiene que su servicio difiere del modelo de redes como Instagram o TikTok. TikTok ha evitado comentar públicamente su estrategia legal. Snap, otra empresa inicialmente implicada, acordó una compensación antes del juicio y evitó los tribunales.
Entre la prevención y la imagen
Mientras se desarrolla el juicio, las plataformas intensifican su campaña pública sobre seguridad digital. Meta impulsa desde 2018 talleres con padres en escuelas, como el programa «Screen Smart». TikTok promueve iniciativas similares bajo el lema «Create with Kindness», centradas en herramientas de control parental. Google, dueña de YouTube, colabora con asociaciones juveniles como las Girl Scouts, que incluso otorgan parches con su logo a quienes completan actividades sobre seguridad online. Estas acciones buscan posicionar a las compañías como aliadas de las familias, justo cuando enfrentan el mayor reto legal en su historia reciente.
Los datos, en el centro del conflicto
El juicio también abre el debate sobre qué datos se usan y con qué fines. Las demandas acumuladas acusan a las plataformas de emplear algoritmos que maximizan el tiempo frente a la pantalla, mediante funciones como el scroll infinito o las notificaciones constantes. La atención se convierte en moneda, y los menores, en objetivo preferente. El resultado de este caso podría marcar un antes y un después. Si el jurado concluye que hubo negligencia, podrían derivarse compensaciones económicas, rediseños obligatorios de productos o nuevas regulaciones enfocadas en la infancia.