OpenAI ha lanzado sin grandes fanfarrias una herramienta web independiente llamada ChatGPT Translate, diseñada para traducir entre más de 50 idiomas y competir directamente con gigantes como Google Translate. La novedad convierte una función ya existente dentro de ChatGPT en un producto con vida propia, con una interfaz conocida para quienes han usado traductores automáticos online.
Una interfaz familiar con un giro conversacional
ChatGPT Translate presenta una pantalla dividida en dos paneles: a la izquierda se escribe o pega el texto original, y a la derecha aparece la traducción. El sistema detecta automáticamente el idioma de origen. Aunque el sitio menciona la posibilidad de traducir texto, voz e imágenes, por ahora solo está activa la traducción de texto en navegadores de escritorio, y la de voz en móviles. La opción de imágenes aún no está disponible.
Este diseño recuerda al de Google Translate, pero permite ajustar el estilo de la traducción. El usuario puede elegir entre registros como «más formal» o «más sencillo», o pedir una explicación adaptada a un contexto concreto. Estas opciones activan una redirección al chat principal de ChatGPT, donde se ajusta el resultado con la ayuda del modelo.
Una promesa de traducciones más naturales
La herramienta no se limita a trasladar palabras de un idioma a otro. Utiliza modelos de lenguaje para captar el contexto y ofrecer frases que suenen naturales en el idioma de destino. Esto la convierte en una opción atractiva para quienes necesitan traducir más que instrucciones básicas: textos profesionales, correos, explicaciones técnicas o interacciones con matices.
De momento, sin embargo, faltan elementos clave que ofrecen otras plataformas. Por ejemplo, no es posible subir documentos, traducir páginas web completas ni usar imágenes en la versión web. Son funciones presentes en Google Translate desde hace tiempo.
Separar funciones, clarificar usos
Hasta ahora, traducir era una de las muchas capacidades del chatbot general de ChatGPT. Con este lanzamiento, OpenAI le da entidad propia, con un diseño y flujo pensados para tareas rápidas y centradas. No hay detalles sobre el modelo exacto que alimenta el sistema ni sobre planes de expansión o integración con otras plataformas.
Tampoco se ha informado si se lanzarán aplicaciones móviles dedicadas, aunque la interfaz web ya funciona desde navegadores móviles con reconocimiento de voz incluido.
Un movimiento con ecos conocidos
La comparación con Google Translate es inevitable. Ambos servicios permiten traducir entre decenas de idiomas y presentan una estructura visual casi idéntica. Pero OpenAI intenta desmarcarse al poner énfasis en la naturalidad y adaptabilidad de sus respuestas. Por ahora, la propuesta es más limitada en formatos, pero ofrece un grado de personalización que puede atraer a usuarios con necesidades más específicas. La pregunta será si esa diferencia basta para modificar hábitos consolidados.
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