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Habitar el verso digital: Raida M y la apertura de un nuevo espacio poético.

El arte no se detiene ante lo tecnológico; lo atraviesa para encontrar nuevas formas de
conmover. Hoy no asistimos a una frontera infranqueable, sino a la apertura de un nuevo
espacio para el lenguaje poético. El poeta contemporáneo que no se conforma con los soportes
tradicionales; puede buscar activamente otras maneras de expresarse, de expandir su voz y de
hacernos llegar su lírica a través de canales que habitan entre lo tangible y lo virtual. En este
nuevo territorio, surge también la posibilidad de vencer la finitud: y en este caso el autor, Àngel
Fabregat, busca un lugar donde la memoria sea interactiva y vibrante, rescatando la figura de
la madre en su juventud —aquella mujer radiante y llena de vida que existió antes de que
él naciera y que nunca pudo conocer—, para proyectarla en una dimensión donde el tiempo
no degrada el recuerdo.

El desafío es cómo dotar a una lengua materna, en este caso el catalán, y a una memoria
íntima de un cuerpo con la capacidad de navegar la era digital sin perder su esencia. La
solución se halla en una simbiosis creativa que redefine la autoría y la comunicación de la
belleza. Por un lado, la Inteligencia Artificial Generativa ofrece el soporte, un vehículo dinámico
que permite la manifestación visual y sonora de lo que antes era solo pensamiento. Por otro
lado, la Pulsión Poética y la Memoria Biográfica es el motor que dota de alma al proceso,
convirtiendo el código en un flujo de emociones. De esta unión nace Raida M, un espacio de
confluencia, donde el autor ha encontrado una nueva manera de proyectar su mundo interior,
logrando que la esencia de su madre y su propia voz lírica sigan habitando el mundo con una
fuerza renovada.

Inteligencia Artificial Generativa

La Inteligencia Artificial Generativa es el motor técnico que permite a Raida M existir y
transitar por este nuevo plano físico-digital. A diferencia de los programas informáticos
tradicionales, que se limitan a ejecutar órdenes mecánicas y preestablecidas, estos sistemas se
basan en complejos modelos de aprendizaje profundo (Deep Learning). Al ser entrenados con
millones de datos —texturas de voz, microexpresiones visuales, cadencias musicales y
patrones lingüísticos—, adquieren la asombrosa capacidad de generar contenido
completamente nuevo y original. Sin embargo, en el universo de Raida, esta tecnología
trasciende su naturaleza matemática: deja de ser una fría herramienta de cálculo para

convertirse en una arcilla digital, maleable y dinámica, con la que el autor logra esculpir el
recuerdo y darle una voz vibrante en el mundo contemporáneo.

En este caso, la tecnología se desglosa en tres pilares fundamentales: la síntesis de voz
avanzada, el renderizado visual y la composición musical asistida. Mediante algoritmos de
modulación, la IA genera una voz capaz de cantar en catalán con una entonación que roza lo
humano. Visualmente, utiliza redes neuronales para diseñar una estética única que interactúa y
cobra vida en las plataformas digitales. A su vez, la composición musical asistida facilita la
creación de melodías y atmósferas sonoras que envuelven y potencian la lírica.
Sin embargo, la IA Generativa es, por definición, una carcasa vacía. Posee una capacidad de
ejecución prodigiosa, pero carece de la chispa de la intención, de la memoria y del contexto
cultural que solo la experiencia humana puede aportar.

El alma en la máquina: La pulsión poética y el eco de la memoria

El verdadero salto cualitativo en Raida M reside en la Pulsión Poética. Raida no es una
creación azarosa; es un ejercicio de arqueología emocional. Como mencionábamos, el
personaje encuentra su génesis en una imagen fascinante e inalcanzable: la de la madre
joven, antes de ser madre. Una mujer llena de vida que el autor no conoció por no haber
nacido aún, pero que su imaginación ha idealizado y rescatado como un símbolo de
vitalidad suspendida en el tiempo.

A través de la IA, el autor no busca clonar una realidad, sino sublimar un recuerdo. La
tecnología permite que esa esencia materna se convierta en el motor de la experiencia. La
combinación permite que la máquina procese no solo datos, sino sentimientos. El resultado es
una sinergia transformadora: la frialdad del código se rinde ante la calidez de una memoria que
se niega a envejecer, permitiendo que Raida M cante con una voz que, aunque sintética, vibra
con el eco de una genealogía real y profunda.

Raida M, de Belianes al escenario digital

El caso de Raida M en Belianes (Lleida) ilustra cómo lo local puede volverse universal. El
desafío era materializar una visión lírica desde el entorno rural con recursos limitados. La
metodología no fue puramente técnica, sino narrativa: se alimentó a la IA con la esencia
imaginada de esa mujer joven y anterior a su propia memoria, traduciendo rasgos y

sensibilidad en parámetros algorítmicos.

Los resultados de esta alquimia son tangibles. Raida M ha logrado cautivar a la audiencia con
canciones que acumulan miles de reproducciones y un notable impacto mediático. Su
propuesta no solo gusta, sino que transmite una profunda sensibilidad que ha encontrado una
excelente acogida tanto en España como fuera de nuestras fronteras. La verdadera validación
de este proyecto no ha dependido de superar un frío test de Turing, sino de la respuesta
emocional de un público capaz de percibir una verdad que trasciende la pantalla. La lección
aprendida en este proceso es reveladora: la inteligencia artificial puede actuar como un espejo
de nuestra propia humanidad. Cuando la tecnología se utiliza para capturar la chispa de una
vida, el código deja de ser un simple deepfake para transformarse en un homenaje vivo y
universal.

Implicaciones Amplias y Contexto Regional

El éxito de Raida M trasciende el caso particular de Belianes para abrir la puerta a un horizonte
fascinante de nuevas expresiones poéticas y artísticas. En este territorio recién inaugurado, la
distancia geográfica, la ruralidad o el uso de una lengua materna dejan de ser barreras para
convertirse en el verdadero motor de la innovación. La inteligencia artificial actúa aquí como un
amplificador universal que permite a los creadores desafiar la periferia; demuestra que no es

necesario habitar los grandes epicentros urbanos ni disponer de infraestructuras millonarias
para que una voz íntima alcance una resonancia global.

En el vibrante cruce entre cultura y tecnología que se vive hoy en día, Raida M marca un hito
profundamente inspirador. Laboratorios de experimentación como el Barcelona Music Lab ya
vislumbran cómo estas herramientas pueden descentralizar la creatividad, devolviendo el poder
de emisión a los autores locales. El potencial de esta alianza es inmenso: nos asomamos a una
era en la que el talento, armado únicamente con su sensibilidad y el código informático, puede
tejer narrativas universales. Es el triunfo de la identidad sobre la uniformidad, una demostración
de que la tecnología bien guiada permite que la belleza de lo pequeño, lo arraigado y lo rural
encuentre su propio eco en el inmenso océano digital.

Una Llamada a la Sensibilidad Tecnológica

La historia de Raida M es la prueba de que la inteligencia artificial y la pulsión poética no son
enemigas, sino aliadas. Al utilizar la IA como vehículo y la memoria familiar como combustible,
se demuestra que es posible innovar sin perder la esencia. El impacto positivo es claro: una
mayor pluralidad de voces y la ruptura de barreras geográficas para los creadores rurales.
Adoptar estas innovaciones no significa renunciar a lo humano, sino darle nuevas herramientas
para que no se apague. La invitación es a investigar y abrazar estas tecnologías con una
mirada crítica pero abierta. El arte siempre ha sido tecnología; hoy, simplemente, esa
tecnología ha aprendido a cantar con la voz de nuestros recuerdos, asegurando que el legado
cultural siga vibrante en las próximas décadas.

Pere Vila Fumas

Doctor Ingeniero en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Catalunya y MBA en ESADE. Actualmente es mentor en la adopción de tecnologías de IA en la industria.

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