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La ONU incorpora al físico español Román Orús a su panel independiente de IA para anticipar riesgos, guiar políticas públicas y fijar criterios globales de gobernanza tecnológica.

La gobernanza global de la inteligencia artificial da un paso estructural con la incorporación del científico español Román Orús al nuevo Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de Naciones Unidas. Su designación, aprobada por la Asamblea General, lo integra en un grupo de 40 especialistas que trabajarán a título personal y con plena independencia de gobiernos, empresas e instituciones. El objetivo del panel es claro y ambicioso: traducir el conocimiento científico más avanzado en evaluaciones útiles para la toma de decisiones públicas a escala internacional.

El nombramiento no solo reconoce la trayectoria de Orús en el campo de la computación cuántica y la IA cuántica aplicada, sino que también refuerza la posición de España dentro de la arquitectura multilateral que se está construyendo para supervisar, orientar y evaluar el impacto de los sistemas de inteligencia artificial. La creación del panel fue aprobada el pasado mes de agosto como resultado de un proceso intergubernamental cofacilitado por Costa Rica y España, dentro del marco más amplio del Pacto Mundial Digital adoptado en la Cumbre del Futuro.

Estamos ante un movimiento que busca evitar que la regulación de la IA quede fragmentada o dominada por intereses exclusivamente nacionales o corporativos. La apuesta es crear una base científica compartida, independiente y multidisciplinar que sirva de referencia común.

Un panel científico para anticipar riesgos y orientar políticas

El nuevo panel nace con una misión específica: actuar como puente entre la investigación científica en inteligencia artificial y la formulación de políticas públicas. No se trata de un órgano regulador ni ejecutivo, sino de un cuerpo evaluador que elaborará informes periódicos basados en evidencia técnica y científica. Esos informes permitirán a la comunidad internacional anticipar desafíos emergentes, identificar riesgos sistémicos y diseñar estrategias de gobernanza informadas.

Los 40 expertos seleccionados trabajarán durante un mandato de tres años, con una composición diseñada para asegurar equilibrio geográfico y de género, así como diversidad disciplinar. El enfoque será necesariamente transversal: la IA no es solo una cuestión de ingeniería, sino también de economía, derecho, ética, seguridad, educación y geopolítica tecnológica.

El panel emitirá un informe anual cuyos resultados se presentarán ante los Estados miembros en la Asamblea General y también en el llamado Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, un foro multilateral concebido como espacio de deliberación estructurada entre gobiernos, comunidad científica, sector privado y sociedad civil.

La lógica es similar a la de otros grandes paneles científicos internacionales en ámbitos como el clima o la biodiversidad: crear consensos técnicos sólidos que reduzcan la incertidumbre política.

Perfil científico: cuántica, IA y sistemas complejos

Román Orús llega a este panel con un perfil científico de alto nivel y una trayectoria internacional consolidada. Es cofundador y director científico de Multiverse Computing, compañía especializada en software de IA cuántica aplicada, y profesor de investigación Ikerbasque en el Donostia International Physics Center, en San Sebastián.

Doctor en Física por la Universidad de Barcelona en 2006, realizó la primera tesis doctoral en España centrada en algoritmos cuánticos. Su carrera posterior incluye estancias posdoctorales en la Universidad de Queensland en Australia y en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania, además de posiciones académicas en la Johannes Gutenberg Universität de Mainz y como profesor visitante en centros franceses y europeos de referencia.

Ha trabajado junto a figuras pioneras en computación cuántica y sistemas de información cuántica, y es autor de numerosos artículos científicos ampliamente citados, así como de patentes en tecnologías cuánticas. Entre sus reconocimientos figuran una beca internacional Marie Curie, el Early Career Prize de la European Physical Society y el Premio de Física, Innovación y Tecnología de la Real Sociedad Española de Física.

Su especialización en sistemas cuánticos complejos, computación cuántica aplicada e inteligencia artificial cuántica aporta al panel una perspectiva técnica especialmente relevante en un momento en que la convergencia entre IA y computación avanzada empieza a tener impacto industrial y estratégico.

De la ciencia a la gobernanza: por qué importa este panel

La creación de este Panel Científico Internacional Independiente sobre IA marca un cambio de fase en la conversación global. Hasta ahora, gran parte del debate sobre inteligencia artificial se ha movido entre documentos de principios, marcos regulatorios nacionales y códigos de conducta corporativos. El nuevo panel introduce una capa de evaluación científica sistemática al servicio directo de la gobernanza internacional.

Su función será generar análisis comparables, metodológicamente sólidos y técnicamente auditables sobre capacidades, riesgos y efectos de la IA. Esto incluye cuestiones como seguridad de modelos avanzados, riesgos de uso dual, impactos laborales, sesgos algorítmicos, concentración de poder tecnológico, dependencia de infraestructuras críticas y efectos sociales a gran escala.

El hecho de que sus miembros actúen a título personal y de forma independiente es central. La credibilidad del panel depende de esa separación respecto a intereses comerciales o gubernamentales directos. No representa posiciones nacionales: produce evaluación científica.

Además, su trabajo se conectará con el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA dentro de Naciones Unidas, que funcionará como plataforma de discusión multilateral. Allí, los informes científicos servirán de base para negociaciones, recomendaciones y posibles acuerdos de cooperación.

España y la arquitectura multilateral de la IA

El nombramiento de Orús no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de posicionamiento español en gobernanza tecnológica internacional. España ha tenido un papel activo en el proceso intergubernamental que dio origen al panel y ha defendido un enfoque multilateral de la gobernanza de la IA en foros de alto nivel.

Ese posicionamiento se verá reforzado con la puesta en marcha del AI Governance for Humanity Lab de la ONU en Valencia, financiado por el Gobierno de España con una contribución voluntaria de tres millones de euros. Este laboratorio funcionará como hub de innovación y cooperación multilateral en materia de estándares, políticas de IA y clasificación de riesgos tecnológicos.

Durante los próximos dos años, este centro apoyará iniciativas asociadas al Pacto Digital Mundial, con foco en marcos de evaluación de riesgos, buenas prácticas regulatorias y metodologías de supervisión tecnológica.

El resultado es la configuración de un ecosistema en el que España no solo participa como regulador nacional, sino como actor en la infraestructura global de gobernanza de la inteligencia artificial.

IA, riesgo sistémico y necesidad de evaluación independiente

El trasfondo de estas iniciativas es la creciente percepción de que la IA es una tecnología de impacto sistémico. No afecta a un solo sector, sino a todos: finanzas, defensa, salud, educación, administración pública, información, industria y cultura. Esa transversalidad exige marcos de evaluación igualmente transversales.

Los sistemas de IA avanzados plantean riesgos técnicos —errores a gran escala, comportamientos no previstos, vulnerabilidades— pero también riesgos sociales —desinformación, manipulación, desigualdad de acceso— y estratégicos —concentración de capacidad en pocos actores, carrera tecnológica sin coordinación—.

Un panel científico internacional independiente no elimina esos riesgos, pero sí puede reducir la ceguera colectiva. Proporciona mapas donde antes había intuiciones dispersas.

Ciencia independiente como base de decisiones públicas

La lógica de fondo es que no puede haber buena política tecnológica sin buena ciencia independiente. La velocidad de desarrollo de la IA supera la capacidad de muchos marcos regulatorios tradicionales. Sin evaluación experta continua, las decisiones llegan tarde o mal calibradas.

El panel al que se incorpora Román Orús pretende precisamente eso: ofrecer una base de conocimiento estructurado, actualizado y global para orientar decisiones públicas. No dicta normas, pero condiciona debates. No regula, pero informa la regulación.

En un escenario de competencia tecnológica intensa entre bloques y empresas, introducir ciencia independiente en el núcleo de la gobernanza no es un detalle técnico. Es una pieza de estabilidad institucional.

La entrada de un científico español especializado en IA cuántica y sistemas complejos en ese núcleo decisional es, por tanto, una noticia que va más allá de una designación individual. Señala dónde se está construyendo la conversación que definirá cómo se gobierna la inteligencia artificial en la próxima década.

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