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Apple prepara una nueva etapa para Siri. No se trata de una simple actualización, sino de un rediseño profundo que transformará al asistente en un chatbot de inteligencia artificial más cercano a ChatGPT. La maniobra, prevista para presentarse oficialmente en junio y desplegarse en septiembre con iOS 18, podría cambiar la forma en que millones de usuarios interactúan con sus dispositivos.

De comandos a conversaciones

Durante años, Siri funcionó como una interfaz basada en comandos cómo preguntar el clima, poner una alarma, enviar un mensaje. Limitado, a menudo frustrante. Ahora, el objetivo de Apple es que Siri pueda sostener conversaciones más naturales, por texto o por voz, con respuestas contextualizadas y una comprensión más flexible del lenguaje.

Según adelantó Mark Gurman en Bloomberg, este nuevo Siri se alimentará de un modelo de lenguaje grande (LLM, por sus siglas en inglés), una tecnología que permite a sistemas de IA comprender y generar texto con sorprendente fluidez. Apple usará una versión personalizada de Gemini, el modelo de Google, adaptado a su entorno de privacidad y hardware.

Un cerebro nuevo para una vieja voz

El proyecto se conoce internamente como “Campos” y es, según fuentes cercanas al desarrollo, la gran apuesta de Apple para este año. Con este rediseño, Siri no solo responderá preguntas complejas, sino que podrá seguir el hilo de una conversación, ajustar respuestas según el contexto y ofrecer funciones que hoy resultan imposibles en el sistema actual. El cambio incluirá también una renovación visual. El nuevo Siri permitirá escribir directamente al asistente, como si fuera un chat. Esto abre la puerta a usos en contextos silenciosos o con comandos complejos que prefieren redactarse.

IA con acento privado

Apple ha insistido en que sus desarrollos de IA deben ser compatibles con su enfoque sobre privacidad. Aunque usará tecnología de Google, la empresa asegura que gran parte del procesamiento se hará en el dispositivo. Esto significa que muchas de las interacciones con Siri no saldrán del iPhone o iPad, reduciendo la exposición de datos al exterior.

El modelo también estará afinado para no requerir conexión constante, algo que lo diferenciaría de servicios como ChatGPT, que dependen del acceso a servidores. Aunque algunos procesos más complejos sí se ejecutarán en la nube, Apple promete transparencia sobre cuándo y cómo ocurre esto.

Dudas en voz baja

El anuncio se perfila como una respuesta al avance de la competencia. Google ya integró Gemini en Android, Microsoft impulsa Copilot en Windows, y Amazon prepara una Alexa con IA generativa. Pero Apple llega tarde, y con su característica cautela. El reto es doble, ofrecer una experiencia que se sienta mágica sin sacrificar su reputación en privacidad. Y convencer a los usuarios de que Siri, ese asistente que muchos desactivaron hace años, merece una segunda oportunidad.

Cuando Siri empiece a escuchar de verdad

Aún quedan preguntas sin responder. ¿Podrá Siri resumir documentos, generar texto o programar eventos complejos? ¿Cómo se integrará con apps de terceros? Apple se reserva los detalles para la WWDC de junio, su evento anual para desarrolladores.

Por ahora, lo que está claro es que la voz de Siri está por cambiar. Y esta vez, no se trata solo de cómo suena, sino de cuánto entiende.

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