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En los primeros días de 2026, una propuesta distinta de Google Gemini captó la atención en redes sociales. Más que una herramienta de productividad, se está convirtiendo en un lienzo creativo donde usuarios de todo el mundo plasman sus metas del año que empieza en forma de imágenes generadas por inteligencia artificial. Esta tendencia redefine la manera en que se piensa en los objetivos personales, mezclando auto‑reflexión con estética digital.

El giro creativo de una idea antigua

El concepto de vision board no es nuevo, durante décadas, personas han recortado fotos, dibujado símbolos o pegado recortes para visualizar lo que desean lograr en un año. La novedad ahora es que la propia IA lo interpreta por ti. La propuesta parte de un prompt publicado desde la cuenta oficial de Gemini que invita a “visualizar tus metas de 2026 con la ayuda de Nano Banana Pro” y a personalizarlo con objetos, logros o símbolos que representen aspiraciones personales.

La descripción del prompt sugiere un dibujo que simula un boceto a bolígrafo sobre papel de cuaderno, con sombreados, notas manuscritas y contornos resaltados, buscando un estilo que se asemeja más a una libreta personal que a una imagen generada automáticamente. En la redacción lo hemos probado, y este seria el de Paréntesis MedIA:

Hecho con Gemini

Lo que propone exactamente Gemini

La invitación es simple, en lugar de escribir una lista de metas o resoluciones, los usuarios insertan sus propios elementos en el prompt y la IA genera una ilustración. Estos elementos pueden ser ambiciones profesionales, viajes soñados, hábitos por cultivar o hitos personales. El resultado es una imagen que combina estética de diario con un diseño pensado para ser compartido en redes sociales.

Este enfoque parece ir más allá de la simple automatización de tareas o respuestas rápidas: intenta hacer que la planificación personal sea una experiencia visual y narrativa, donde cada objetivo cuenta una historia propia.

Entre texto, arte y simbolismo

A diferencia de las resoluciones tradicionales —textos en un documento o una lista en blanco y negro— esta versión plantea una especie de visual storytelling, una narrativa visual que reúne íconos, anotaciones y texturas que recuerdan a páginas de diario o diarios visuales. El uso de efectos como sombreados, destacadores y notas manuscritas pretende dar una sensación de humanidad, incluso cuando las imágenes son generadas por una máquina.

Más allá de la estética, este formato representa un cambio en la relación entre personas y herramientas digitales, la IA deja de ser un asistente funcional para convertirse en un colaborador creativo, capaz de traducir intenciones abstractas en representaciones visuales.

Reflexión colectiva en tiempo real

En redes sociales, miles de usuarios están compartiendo sus vision boards con variaciones del mismo prompt. Algunos optan por metas clásicas como aprender un idioma o viajar; otros incorporan símbolos más personales, como ilustraciones relacionadas con bienestar o aspectos sentimentales.

Este fenómeno no se limita a una única plataforma ni a un público específico, la tendencia se ha propagado en X, Instagram y otras comunidades digitales, lo que sugiere una fuerte conexión entre tendencias de autoexpresión y herramientas generativas de IA.

¿Una nueva forma de imaginar el futuro?

La viralidad de las vision boards generadas por IA apunta a algo más que a una moda pasajera. Invita a pensar cómo las herramientas de inteligencia artificial están penetrando en aspectos íntimos de la vida cotidiana, desde la reflexión personal hasta la construcción de identidades compartibles en espacios digitales.

En un año marcado por avances en capacidades multimodales —textos, imágenes y audio combinados en modelos como Gemini— esta tendencia puede verse como un indicio de cómo la IA está pasando de ser una herramienta de eficiencia a un catalizador de expresión creativa.

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