OpenAI estrena Dots, agentes permanentes capaces de trabajar de forma autónoma con más de 4.000 aplicaciones, presenta GPT-6.1 Sol con prestaciones próximas a Astra a una quinta parte del precio y añade un modo Ultrafast que alcanza hasta 300 tokens por segundo.
OpenAI ha utilizado su DevDay 2026 para enseñar algo más importante que una nueva colección de modelos. La compañía de Sam Altman quiere transformar ChatGPT desde una inteligencia artificial a la que acudimos para pedir cosas en un sistema que permanece trabajando para nosotros. La gran apuesta se llama Dots: agentes personales persistentes capaces de utilizar su propio ordenador en la nube, conectarse con más de 4.000 aplicaciones y ejecutar tareas mientras el usuario hace otras cosas. El cambio conceptual es importante. Hasta ahora abríamos ChatGPT, formulábamos una petición y esperábamos una respuesta. Con Dots, OpenAI quiere que deleguemos objetivos y dejemos a la IA trabajando para alcanzarlos.
La compañía ha presentado más de veinte productos y funciones durante el DevDay celebrado este 29 de septiembre en San Francisco. Entre los principales anuncios figuran Dots, el nuevo espacio colaborativo ChatGPT Space, GPT-6.1 Sol, el modo Ultrafast, una nueva Decisions API, mejoras sustanciales en Codex Security Cloud, un marketplace de aplicaciones y la posibilidad de utilizar la identidad de ChatGPT para acceder a servicios externos. Es una batería de lanzamientos que no contiene necesariamente un único momento espectacular, pero que dibuja con bastante claridad el siguiente movimiento estratégico de OpenAI: ChatGPT quiere dejar de ser una aplicación más para convertirse en la capa desde la que utilizamos muchas de las demás.
Un trabajador digital que no necesita que estemos delante
Dots concentra buena parte de la filosofía del nuevo OpenAI. Un Dot puede encargarse de algo relativamente sencillo, como reservar una mesa, pero la compañía lo presenta también como un sistema capaz de asumir trabajos mucho más ambiciosos con la iniciativa que cabría esperar de un ingeniero altamente autónomo o de un jefe de gabinete. Funciona con GPT-6 Astra, dispone de un ordenador propio en la nube y puede actuar sobre las aplicaciones que el usuario decida conectar a ChatGPT.
La cifra es significativa: más de 4.000 aplicaciones. Eso significa que la batalla ya no consiste solamente en conseguir que el modelo razone mejor, sino en darle acceso controlado a las herramientas donde se desarrolla nuestra vida digital. Correo electrónico, calendarios, documentos, mensajería, gestión de proyectos, CRM, herramientas de programación y servicios corporativos pueden convertirse en las manos del agente. Dots puede mantener el contexto, aprender qué necesita su propietario y actuar de manera progresivamente más proactiva.
La diferencia respecto a un chatbot es sustancial. Un chatbot espera. Un agente actúa. Y un agente persistente puede continuar trabajando incluso cuando el usuario ya no está pendiente de él. Un Dot puede recibir un objetivo, analizar la información disponible, utilizar distintas aplicaciones, preparar un resultado y volver cuando necesita una decisión humana. OpenAI lo plantea como una IA que puede acompañar de forma continua al usuario y no como una conversación que empieza y termina dentro de una ventana.
Esta autonomía obliga, naturalmente, a introducir límites. El usuario puede establecer qué puede hacer el Dot por sí mismo, cuándo tiene que pedir permiso y qué acciones tiene expresamente prohibidas. También decide qué aplicaciones conecta. OpenAI insiste en que Dots funciona sobre su propio ordenador en la nube, por lo que permitir que acceda al ordenador personal del usuario es opcional. Es una precisión relevante en un momento en que la industria intenta aumentar simultáneamente la autonomía de los agentes y la confianza de quienes deben autorizarlos a entrar en sus cuentas.
Dots estará disponible inicialmente para usuarios de ChatGPT Pro, Business Premium y Enterprise en los mercados elegibles, a través de web, móvil y escritorio. OpenAI comienza permitiendo crear un Dot por usuario, aunque su arquitectura apunta hacia un futuro en el que podamos disponer de diferentes agentes especializados.
ChatGPT quiere convertirse en el lugar donde se trabaja
La segunda pieza es ChatGPT Space, un entorno colaborativo en el que personas y agentes pueden compartir proyectos. La idea extiende Dots desde el asistente individual hacia el trabajo en equipo. Si cada empleado puede disponer de un agente, el siguiente paso lógico es crear un espacio donde los agentes puedan participar junto a los humanos en los mismos procesos.
Aquí aparece una de las apuestas más importantes del DevDay. OpenAI no quiere limitarse a proporcionar el motor de inteligencia que otras empresas integran en sus productos. Quiere que ChatGPT sea también el espacio donde se realiza el trabajo. Documentos, proyectos, aplicaciones conectadas, agentes, programación, presentaciones y colaboración empiezan a reunirse dentro de un mismo ecosistema.
Es una estrategia ambiciosa porque coloca a OpenAI en competencia con empresas que hasta ahora podían considerarse simplemente clientes o socios de sus modelos. Si ChatGPT incorpora progresivamente funciones de Notion, herramientas de productividad, programación, gestión de proyectos y aplicaciones empresariales, la frontera entre proveedor de inteligencia y proveedor de software se vuelve cada vez más difusa.
OpenAI complementa esta estrategia con un marketplace que amplía la presencia de aplicaciones de terceros dentro de ChatGPT. El objetivo parece evidente: no construir necesariamente todas las herramientas, sino convertir ChatGPT en el lugar desde el que se utilizan.
GPT-6.1 Sol, una semana después de GPT-6 Sol
El anuncio técnicamente más significativo es GPT-6.1 Sol. OpenAI lo presenta como un modelo con capacidades próximas a GPT-6 Astra, su modelo de frontera más potente, pero a aproximadamente una quinta parte del precio. La compañía sostiene que es el modelo con mejor relación entre coste y rendimiento que ofrece actualmente.
El momento del lanzamiento resulta especialmente llamativo. OpenAI había presentado GPT-6 Sol el 22 de septiembre, apenas una semana antes del DevDay. Siete días después ya anuncia GPT-6.1 Sol. La velocidad ilustra hasta qué punto se ha comprimido el ciclo de vida de los modelos de inteligencia artificial. Lo que hace unos años habría merecido meses de protagonismo comercial puede quedar actualizado en cuestión de días.
La reducción del coste tiene tanta importancia como el aumento de capacidad. En aplicaciones empresariales y agentes que pueden ejecutar miles o millones de operaciones, el precio por token determina qué usos son económicamente viables. OpenAI destaca especialmente el coste de la entrada almacenada en caché, que puede bajar hasta 0,10 dólares por millón de tokens, un 95% menos que el precio estándar de entrada indicado por la compañía y la mitad del coste equivalente de GPT-6 Sol.
La estrategia es clara: Astra ocupa la parte superior de la pirámide para los problemas más exigentes; Sol intenta trasladar una parte creciente de esa inteligencia a un precio que permita utilizarla continuamente. La carrera de los modelos ya no consiste únicamente en quién consigue la puntuación más alta en un benchmark. También consiste en cuánto cuesta ejecutar esa inteligencia miles de veces al día.
Ultrafast: hasta 300 tokens por segundo
OpenAI ha añadido otra variable a la ecuación: la velocidad. Su nuevo nivel Ultrafast promete hasta ocho veces más velocidad de generación en Codex, alcanzando alrededor de 300 tokens por segundo, y hasta seis veces más velocidad en la API. Está disponible inicialmente para GPT-6 Astra en Codex, ChatGPT Work y la API, mientras GPT-6.1 Sol se incorporará posteriormente.
La velocidad puede parecer una cuestión secundaria cuando un modelo responde a una pregunta ocasional, pero se vuelve decisiva cuando la IA está integrada en procesos de trabajo. Un agente que programa, consulta aplicaciones, analiza documentos y encadena decenas de operaciones acumula la latencia de cada una de ellas. Multiplicar varias veces la velocidad de inferencia puede cambiar la sensación de utilizar un agente y, sobre todo, hacer viables procesos que hasta ahora resultaban demasiado lentos.
El problema es el precio. OpenAI introduce Pro 500, un nuevo plan de 500 dólares mensuales que ofrece sus límites de uso más elevados —25 veces los de Plus— y acceso a Ultrafast en Codex y ChatGPT Work. Al mismo tiempo, la compañía vuelve a abrir las suscripciones Pro 200, manteniendo el acceso a modelos de frontera como Astra y al nuevo GPT-6.1 Sol.
La aparición de un plan de 500 dólares mensuales también revela la creciente segmentación del mercado de la IA. Entre el usuario gratuito, el consumidor que paga una suscripción convencional y el profesional que puede justificar 6.000 dólares anuales existe ya una distancia enorme. OpenAI está empezando a cobrar no solamente por disponer de más inteligencia, sino por tener más capacidad de cómputo, más volumen de trabajo y menos tiempo de espera.
Codex se convierte también en vigilante de seguridad
El DevDay ha reforzado además Codex Security Cloud, la vertiente de ciberseguridad del agente de programación de OpenAI. El sistema puede analizar repositorios completos de GitHub, revisar continuamente nuevos commits, investigar vulnerabilidades, eliminar duplicados entre los hallazgos y preparar correcciones para que un desarrollador humano las revise.
La novedad encaja con la lógica general de Dots: pasar de la petición puntual al trabajo persistente. En lugar de pedir a un modelo que revise un fragmento de código, una organización puede mantener un repositorio bajo supervisión continua. Codex puede seguir trabajando aunque el portátil del desarrollador esté apagado porque el análisis se ejecuta en la nube.
OpenAI integra en esta oferta las capacidades de Daybreak Blue, su programa para tareas avanzadas de ciberseguridad defensiva. La compañía ya había explicado que Codex Security Cloud puede mantener repositorios conectados bajo análisis continuo, construir modelos de amenazas específicos y revisar los nuevos cambios a medida que se incorporan. La IA empieza así a asumir una función parecida a la de un auditor permanente del software.
Una API para decidir, no solo para escribir
Otro anuncio relevante es la Decisions API, orientada a aplicaciones que necesitan que la IA tome o apoye decisiones estructuradas en lugar de limitarse a generar texto. Es una evolución lógica. Durante los primeros años de la IA generativa, el producto fundamental era la respuesta: redactar, resumir, traducir o programar. Los agentes necesitan algo más: evaluar situaciones y escoger qué acción ejecutar a continuación.
Para una empresa, esta diferencia puede ser enorme. Muchos procesos no necesitan un párrafo brillantemente redactado, sino decidir si una operación debe aprobarse, qué alternativa elegir, qué herramienta ejecutar o cuándo escalar una cuestión a un humano. Llevar esta lógica a una API específica muestra que OpenAI empieza a diseñar infraestructura no solo para producir contenido, sino para automatizar procesos.
También llega Sign in with ChatGPT, que permite utilizar la identidad de ChatGPT para entrar en servicios externos compatibles. OpenAI confirma inicialmente socios como Airtable, GitLab, HubSpot, Notion, Supabase y Vercel. La función de identificación comparte nombre, correo electrónico y fotografía de perfil cuando corresponda, mientras otros permisos sobre datos o aplicaciones requieren autorizaciones adicionales.
El movimiento recuerda inevitablemente a los botones de «Entrar con Google» o «Continuar con Apple». Si prospera, OpenAI puede convertir una parte de su gigantesca base de usuarios en una identidad reutilizable fuera de ChatGPT. Y eso amplía otra vez el perímetro de la compañía: modelo, asistente, agente, entorno de trabajo, marketplace y ahora también identidad digital.
Muchas novedades y un problema: OpenAI ya presenta productos cada semana
La valoración del DevDay admite una paradoja. Considerados individualmente, los anuncios son relevantes. Dots supone un nuevo intento de llevar los agentes persistentes al gran público profesional. GPT-6.1 Sol promete acercar el rendimiento de Astra a costes mucho menores. Ultrafast ataca la latencia. ChatGPT Space refuerza la colaboración. Codex Security Cloud extiende la programación hacia la vigilancia permanente. Decisions API introduce otra pieza para automatizar procesos empresariales.
Pero precisamente la velocidad de OpenAI resta excepcionalidad a un evento como DevDay. Cuando una compañía presenta modelos, funciones y productos prácticamente cada semana, resulta difícil reservar durante meses una gran sorpresa para una keynote anual. GPT-6 Sol había llegado solo siete días antes. ChatGPT llevaba meses incorporando herramientas, aplicaciones conectadas, Work, Codex y nuevas capacidades agénticas. DevDay funciona entonces menos como el momento de descubrir un futuro completamente inesperado y más como la fotografía de una estrategia que ya estaba desarrollándose ante nuestros ojos.
El divulgador español de IA Carlos Santana ha resumido esta sensación señalando que Dots parece una puerta de entrada más accesible a capacidades que los usuarios avanzados ya podían experimentar en herramientas como Codex, y que el evento, presentado como una gran keynote, pudo resultar más descafeinado de lo que habrían parecido los mismos lanzamientos publicados individualmente durante una semana normal. También subraya el sorprendente salto de GPT-6.1 Sol apenas una semana después de GPT-6 Sol y la llegada de OpenAI a un terreno, el de las API especializadas en decisiones, donde ya existían propuestas de otros actores.
Esa lectura no reduce necesariamente la importancia de lo presentado. Quizá indica algo más profundo sobre el momento que vive la inteligencia artificial: el ritmo de lanzamiento empieza a ser incompatible con el viejo calendario de las grandes keynotes tecnológicas. Apple podía reservar durante un año la siguiente generación del iPhone. En IA, esperar seis meses para enseñar una capacidad terminada puede significar llegar tarde.
De preguntarle a ChatGPT a darle trabajo
Por eso la principal conclusión del OpenAI DevDay 2026 no está en un benchmark ni en una cifra de tokens. Está en el cambio de verbo. Durante los primeros años de ChatGPT le preguntábamos cosas. Después empezamos a pedirle que creara cosas. Con Codex y los agentes comenzamos a pedirle que hiciera cosas. Dots lleva esa progresión un paso más allá: darle un objetivo y permitir que trabaje para nosotros durante el tiempo necesario.
Ese desplazamiento explica prácticamente todos los anuncios del evento. Un agente permanente necesita modelos suficientemente inteligentes, pero también baratos. Necesita velocidad. Necesita aplicaciones a las que conectarse. Necesita un ordenador donde actuar. Necesita identidad, permisos y límites. Necesita espacios donde colaborar con humanos. Necesita decidir cuándo actuar y cuándo preguntar. Y necesita sistemas de seguridad capaces de vigilar qué está haciendo.
OpenAI intenta construir todas esas capas simultáneamente. El resultado puede parecer menos espectacular que presentar un único modelo que multiplique de golpe todas las capacidades anteriores, pero probablemente dice mucho más sobre el negocio que quiere construir.
ChatGPT nació como una caja de texto. Cuatro años después, OpenAI quiere convertirlo en el lugar donde viven nuestros agentes, se conectan nuestras aplicaciones, colaboran nuestros equipos y se ejecuta una parte creciente de nuestro trabajo digital. El anuncio más importante del DevDay 2026 no es, por tanto, que ChatGPT responda mejor. Es que OpenAI quiere que llegue un momento en que ni siquiera tengamos que estar preguntándole.