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En un experimento audaz, The Washington Post ha puesto a prueba la capacidad de ChatGPT, una herramienta de inteligencia artificial (IA), para crear una prueba de admisión que pudiera engañar a los consejeros de una universidad tan prestigiosa como Harvard. Este experimento surge en un momento en que la comunidad educativa expresa preocupaciones sobre el potencial uso de IA por parte de los estudiantes para falsificar ensayos de admisión.

Para llevar a cabo la prueba, The Washington Post colaboró con un ingeniero de preguntas (‘prompts’) especializado en dirigir chatbots de IA para generar dos ensayos: uno en respuesta a una pregunta común en las solicitudes universitarias y otro específicamente para la Universidad de Harvard. Estos ensayos fueron evaluados por Adam Nguyen, un ex consejero de admisiones de la Ivy League con experiencia en Harvard y Columbia, junto con ensayos reales utilizados por una estudiante para ser admitida en Harvard.

The Washington Post pone a prueba a ChatGPT para crear un ensayo de admisión a Harvard, desafiando los límites de la inteligencia artificial en el ámbito educativo.

Nguyen se enfrentó al desafío de identificar cuáles ensayos habían sido escritos por un humano y cuáles por ChatGPT. Aunque inicialmente impresionado por la legibilidad y la corrección gramatical de los ensayos generados por IA, Nguyen concluyó que carecían de la profundidad y la narrativa personal necesarias para un ensayo de admisión exitoso. Los ensayos de ChatGPT tendían a ser genéricos, repetitivos y carentes de detalles específicos, lo que los hacía predecibles y poco convincentes.

Este experimento revela las limitaciones de la IA en tareas que requieren una reflexión profunda y personal, como es el caso de los ensayos de admisión universitaria. Aunque ChatGPT puede ser útil para la escritura cotidiana, su aplicación en contextos que requieren una narrativa única y personalizada sigue siendo cuestionable.

Nguyen también señaló que, aunque la IA podría ser atractiva para los estudiantes abrumados por las presiones académicas, el uso de chatbots para más que inspiración podría tener consecuencias negativas, resultando en ensayos que no reflejan fielmente la identidad y las experiencias del estudiante.

El experimento de The Washington Post no solo pone de manifiesto las capacidades y limitaciones de la IA en el ámbito educativo, sino que también plantea preguntas éticas sobre su uso en procesos tan cruciales como la admisión universitaria. A medida que la tecnología de IA continúa avanzando, será esencial abordar estas cuestiones para garantizar que se mantenga la integridad y la autenticidad en la educación.

 

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