El nombramiento de Laia Corbella no es solo un relevo directivo: confirma la voluntad de Mobile World Capital de reforzar su papel como puente entre el Mobile World Congress, las instituciones, las empresas tecnológicas y el ecosistema digital que Barcelona quiere proyectar al mundo.
La Fundación Mobile World Capital Barcelona inicia una nueva etapa con el nombramiento de Laia Corbella como directora general. El Patronato de la entidad aprobó este lunes su designación para sustituir a Francesc Fajula, que cierra cuatro años al frente de la fundación y pasa a liderar el proyecto de la gigafactoría de inteligencia artificial previsto en Móra la Nova, en Tarragona. La decisión sitúa al frente de una de las instituciones tecnológicas más relevantes de Barcelona a una profesional con trayectoria en comunicación estratégica, asuntos públicos, innovación y posicionamiento institucional.
La noticia fue publicada por El País y La Vanguardia, y confirmada también por la propia Mobile World Capital. El País destacó que Corbella, hasta ahora directora de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de la fundación, asume el cargo después de la salida de Fajula y con el objetivo de dar continuidad a un proyecto que conecta el Mobile World Congress con el ecosistema tecnológico local.
La nota oficial de Mobile World Capital Barcelona sitúa el nombramiento dentro de un proceso de continuidad y crecimiento. La entidad destaca que Corbella cuenta con más de 15 años de experiencia en los ámbitos público y privado, especialmente en proyectos vinculados al ecosistema empresarial y de innovación, con responsabilidades directivas en comunicación estratégica y posicionamiento institucional. La fuente oficial está disponible aquí:
El relevo llega en un momento especialmente relevante para Barcelona. La ciudad ha consolidado el Mobile World Congress como uno de los grandes activos de proyección internacional, pero la verdadera batalla ya no consiste únicamente en acoger durante unos días el mayor congreso mundial de tecnología móvil. El reto es convertir ese escaparate global en actividad económica, talento, empresas, investigación, transferencia tecnológica, proyectos de innovación y políticas públicas capaces de situar a Barcelona en el mapa internacional de la digitalización.
Ahí es donde la Fundación Mobile World Capital desempeña un papel singular. La entidad nació para que el impacto del Mobile no se agotara en los pabellones de Fira de Barcelona durante la semana del congreso. Su misión ha sido conectar el acontecimiento global con la ciudad, las instituciones, las startups, las universidades, los centros de investigación, las grandes empresas y los sectores que pueden beneficiarse de la transformación digital. En otras palabras: hacer que el Mobile sea más que una feria.
La llegada de Corbella refuerza precisamente esa dimensión de puente. No es un perfil estrictamente tecnológico ni puramente empresarial. Su trayectoria combina comunicación, asuntos públicos, conocimiento del ecosistema económico catalán, experiencia institucional y relación con actores públicos y privados. Fue directora del medio económico VIA Empresa desde su creación y posteriormente directora de Comunicación del Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat. En 2022 se incorporó a Mobile World Capital, donde ha ocupado responsabilidades de comunicación, relaciones institucionales y asuntos públicos.
Ese recorrido es importante porque la Mobile World Capital no es una compañía tecnológica convencional. Es una fundación público-privada donde conviven intereses institucionales, empresariales y territoriales. Su Patronato reúne al Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya, el Gobierno español, Fira de Barcelona, GSMA y grandes compañías. Dirigir una entidad de este tipo exige capacidad de gestión, pero también equilibrio político, lectura estratégica, conocimiento del tejido empresarial y habilidad para generar consensos.
El nombramiento de Corbella fue propuesto por el Ayuntamiento de Barcelona y ratificado por unanimidad por el Patronato. Ese respaldo amplio no es menor. En una fundación donde participan administraciones de distinto nivel y empresas competidoras entre sí, la unanimidad transmite voluntad de estabilidad. También indica que la nueva dirección general no llega como ruptura, sino como continuidad desde dentro. Corbella ya formaba parte del equipo directivo y ha participado en la construcción reciente del posicionamiento de la entidad.
El alcalde de Barcelona y presidente del Patronato, Jaume Collboni, situó el verdadero valor del Mobile World Congress en el ecosistema que se genera durante todo el año: talento que se forma, empresas que se consolidan y proyección internacional para la ciudad. La frase resume el giro estratégico que Barcelona necesita defender. El MWC no puede verse solo como una cifra de visitantes, reservas hoteleras o impacto económico durante una semana. Su legitimidad de fondo depende de su capacidad para alimentar un ecosistema tecnológico permanente.
Ese ecosistema ha crecido. Barcelona cuenta con una comunidad de startups cada vez más internacional, centros de investigación de primer nivel, universidades, empresas digitales, hubs corporativos, talento tecnológico y una marca urbana asociada a creatividad, calidad de vida y conectividad global. Pero también compite con ciudades que tienen mayor músculo financiero, más capital riesgo, más sedes corporativas globales y políticas de innovación muy agresivas. En ese contexto, la Mobile World Capital debe actuar como articulador, no solo como escaparate.
El relevo de Fajula a Corbella coincide además con un cambio de ciclo tecnológico. Durante años, la conversación digital estuvo dominada por la conectividad, el 5G, el móvil, el internet de las cosas, las startups y la economía de plataformas. Hoy el centro de gravedad se ha desplazado hacia la inteligencia artificial, la automatización, la robótica, la ciberseguridad, los datos, la computación avanzada, el talento digital y los derechos digitales. La fundación debe adaptar su agenda a ese nuevo mapa sin perder la conexión con el Mobile World Congress.
La salida de Francesc Fajula hacia el proyecto de la gigafactoría de IA de Móra la Nova es también sintomática. La inteligencia artificial ya no es una línea más dentro de la política tecnológica: es el eje alrededor del cual se reordenan inversiones, infraestructuras, talento y soberanía digital. Que el anterior director general de Mobile World Capital pase a dirigir un proyecto de esa naturaleza muestra la continuidad entre el trabajo realizado en Barcelona y las nuevas apuestas estratégicas del país.
Corbella hereda, por tanto, una fundación con presencia consolidada, pero con retos exigentes. El primero es reforzar la relación entre el congreso y la ciudad. Cada edición del MWC genera un impacto económico enorme, pero Barcelona debe asegurarse de que esa potencia se traduzca en oportunidades duraderas. La cuestión no es solo cuántos asistentes llegan, sino cuántas empresas se quedan, cuántos proyectos nacen, cuántas alianzas se activan y cuánto talento se forma.
El segundo reto es el talento digital. Mobile World Capital ha trabajado en iniciativas para diagnosticar y reducir la brecha entre la demanda de profesionales tecnológicos y la oferta disponible. En un mercado donde la IA y la digitalización transforman todos los sectores, la falta de talento puede convertirse en el gran cuello de botella. Barcelona no podrá consolidarse como capital tecnológica si no forma, atrae y retiene perfiles en programación, datos, ciberseguridad, IA, producto digital, computación en la nube, diseño de experiencia y gestión de innovación.
El tercer reto es la transferencia tecnológica. Catalunya dispone de universidades, centros de investigación y capacidades científicas relevantes, pero convertir conocimiento en empresas, productos y crecimiento económico sigue siendo una asignatura compleja. La fundación puede desempeñar un papel importante conectando investigación, corporaciones, startups e inversión. En esta etapa, la transferencia no puede limitarse a discursos sobre innovación; debe traducirse en pilotos, contratos, escalado, internacionalización y empleo cualificado.
El cuarto reto es la dimensión ética y social de la tecnología. El propio discurso institucional de Mobile World Capital ha incorporado conceptos como humanismo tecnológico, derechos digitales, impacto social e innovación al servicio de la vida cotidiana. Esta línea será cada vez más necesaria. La digitalización ya no se percibe únicamente como progreso automático. La IA, los datos, la vigilancia, los sesgos algorítmicos, la protección de la infancia, la desinformación y la concentración de poder tecnológico han colocado el debate ético en el centro.
Aquí el perfil de Corbella puede ser especialmente relevante. Su experiencia en comunicación institucional y posicionamiento estratégico puede ayudar a que la fundación no hable solo a tecnólogos o empresas, sino también a ciudadanía, medios, administraciones y sectores no tecnológicos. Uno de los desafíos de la nueva etapa será explicar por qué la tecnología importa en la vida cotidiana: en la salud, la educación, la movilidad, la administración, el turismo, la industria, la cultura, los cuidados y la productividad.
El quinto reto es la proyección internacional. Barcelona ya tiene marca tecnológica, pero debe defenderla de forma permanente. El MWC le ofrece una plataforma incomparable, pero la competencia global no descansa. Ciudades como París, Berlín, Ámsterdam, Lisboa, Londres, Tel Aviv, Singapur o Miami compiten por startups, congresos, talento, inversión y centros de innovación. Mobile World Capital debe ayudar a que Barcelona no sea solo la ciudad donde ocurre el Mobile, sino una ciudad donde pasan cosas tecnológicas durante todo el año.
La nueva directora general ha afirmado que el objetivo es garantizar la continuidad de un proyecto de éxito e impulsar una nueva etapa de crecimiento e impacto, con una visión compartida entre los miembros del Patronato. La frase tiene un valor político interno. En una entidad con tantos actores, la visión compartida no es un detalle retórico: es una condición de funcionamiento. Si Ayuntamiento, Generalitat, Estado, GSMA, Fira y empresas reman en direcciones distintas, la fundación pierde fuerza. Si alinean prioridades, puede actuar como una plataforma de país.
La presencia de representantes institucionales en el Patronato refleja esa dimensión. En la reunión participaron, entre otros, Jaume Collboni, el conseller de Presidencia Albert Dalmau, la consellera de Economía Alícia Romero, representantes de GSMA y Fira de Barcelona. La composición del Patronato muestra que MWCapital se sitúa en un punto de intersección entre política económica, estrategia digital, promoción internacional y colaboración empresarial.
El nombramiento de Corbella también tiene una lectura en clave de liderazgo femenino. Aunque la propia noticia no debe reducirse a esa dimensión, el hecho de que una mujer asuma la dirección general de una institución tecnológica de esta relevancia tiene valor simbólico en un sector donde las mujeres siguen infrarrepresentadas en puestos de máxima responsabilidad. En un momento en que la brecha de género tecnológica continúa siendo un problema estructural, los nombramientos también envían señales.
Pero la clave será la agenda. La nueva dirección tendrá que decidir qué peso da a la IA, al talento, a la transferencia, al emprendimiento, a los derechos digitales, a la internacionalización y a la conexión con sectores tradicionales. La tecnología ya no es un sector separado: atraviesa la salud, la industria, la educación, la movilidad, la energía, la cultura y los servicios públicos. Mobile World Capital puede convertirse en un actor de intermediación entre el mundo digital y la economía real.
Ese papel es especialmente importante para Catalunya y España. El país no compite en la primera línea mundial de grandes modelos fundacionales de IA, pero puede competir en adopción, aplicación sectorial, talento, regulación inteligente, servicios digitales, industria 4.0, salud digital, turismo inteligente, educación tecnológica y uso responsable de datos. Barcelona puede ser un laboratorio de esa adopción si sabe combinar empresas, administración, universidades, centros de investigación y ciudadanía.
La fundación también deberá mantener una relación fluida con GSMA, organizadora del Mobile World Congress. La continuidad del congreso en Barcelona hasta 2030 ofrece estabilidad, pero no debe llevar a la complacencia. El Mobile ha demostrado ser un activo estratégico para la ciudad, con cifras de impacto económico, visitantes internacionales y proyección mediática que pocas plataformas pueden igualar. Sin embargo, la pregunta de fondo es cómo convertir ese activo en legado permanente.
En este sentido, la dirección de Corbella llega después de una etapa en la que MWCapital ha ganado relevancia en talento digital, derechos digitales, transferencia y conexión con el ecosistema. Fajula deja una fundación más reconocible y situada en conversaciones estratégicas. Corbella recibe la responsabilidad de consolidar ese trabajo y darle una nueva capa de impacto. No basta con mantener programas: habrá que demostrar resultados.
El contexto económico obliga además a medir mejor. Las instituciones tecnológicas ya no pueden limitarse a prometer futuro. Deben acreditar impacto: cuántas personas se forman, cuántas empresas escalan, cuántos proyectos se internacionalizan, cuántas alianzas se cierran, cuántas tecnologías llegan a mercado, cuántos sectores se digitalizan y qué retorno obtiene la ciudad. En esa rendición de cuentas se jugará parte de la legitimidad de la fundación.
También será importante la relación con el tejido local. Barcelona ha aprendido que la proyección internacional no puede construirse al margen de la ciudad. El éxito del Mobile convive con debates sobre turismo, vivienda, movilidad, desigualdades y modelo urbano. La tecnología debe presentarse como un factor de mejora colectiva, no como una capa elitista desconectada de los problemas cotidianos. El humanismo tecnológico del que habla Collboni tendrá sentido si se traduce en proyectos comprensibles para la ciudadanía.
Laia Corbella llega, por tanto, a una posición donde la comunicación no es un accesorio. En el mundo tecnológico actual, comunicar bien forma parte de la estrategia. Las ciudades compiten también por relato. Las instituciones necesitan explicar su utilidad. Las empresas buscan ecosistemas donde instalarse. Los ciudadanos exigen saber para qué sirve tanta tecnología. Y los medios necesitan historias concretas más allá de los grandes congresos. En esa intersección, la trayectoria de Corbella puede ser una ventaja.
La nueva etapa de Mobile World Capital se abre con una idea central: Barcelona tiene que convertir su capitalidad congresual en capitalidad tecnológica permanente. El Mobile World Congress seguirá siendo la gran pantalla global. Pero la fundación debe trabajar entre bastidores durante los otros 360 días del año para que la ciudad no sea solo anfitriona, sino protagonista.
En conclusión, el nombramiento de Laia Corbella como directora general de Mobile World Capital Barcelona es un relevo con continuidad, pero también con ambición. La fundación no cambia de rumbo bruscamente, pero sí entra en una etapa en la que deberá reforzar impacto, cohesión institucional y capacidad de adaptación al nuevo ciclo tecnológico marcado por la inteligencia artificial, el talento digital y la necesidad de una innovación más útil para la sociedad.
Barcelona conserva una ventaja difícil de replicar: un congreso global, una marca reconocida, un ecosistema emprendedor dinámico, universidades, centros de investigación y una administración consciente de que la tecnología forma parte de su proyección internacional. Pero esa ventaja solo se mantendrá si se convierte en proyectos, empresas, talento y beneficios tangibles.
Laia Corbella tendrá que demostrar que Mobile World Capital puede ser mucho más que la institución que acompaña al Mobile. Su reto será convertirla en una plataforma estable de impacto tecnológico, capaz de conectar Barcelona con el mundo y el mundo con Barcelona durante todo el año.