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La experta en derecho de la información advierte de que la inteligencia artificial multiplica la desinformación, pero también puede convertirse en una herramienta útil para detectar manipulaciones y reforzar el criterio periodístico.

Periodista, profesora catedrática acreditada de Derecho de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en desórdenes informativos, Loreto Corredoira y Alfonso participa en el Fòrum Valors de Mataró Europa en una jornada dedicada a las fake news. Con una trayectoria híbrida entre el periodismo y el derecho constitucional, analiza el impacto de la inteligencia artificial en la desinformación, el papel de los medios, la responsabilidad de los periodistas, la irrupción de los influencers y los límites de la regulación europea y española. Abogada no ejerciente y periodista, desde 2020 dirige proyectos europeos vinculados a la transformación digital y es codirectora del Observatorio Complutense de la Desinformación, dedicado al análisis de campañas electorales, plataformas digitales y desinformación en redes. También ha sido investigadora invitada en universidades como Berkeley, UCLA y Syracuse y asesora en políticas de internet y regulación de redes para instituciones españolas y europeas.

¿Cómo se presentaría brevemente?

Muchas gracias por la entrevista, en primer lugar. Además, soy periodista, o sea que me siento muy cercana a los medios, aunque no ejerzo directamente. Soy profesora catedrática acreditada de derecho de la información, que es un área que trabajamos dentro del derecho constitucional, pero tengo un alma doble: tengo el alma de periodista, porque estudié periodismo, y después me doctoré en derecho. Mi especialidad, básicamente desde los últimos seis o siete años, es el seguimiento de lo que denominamos en general desórdenes informativos, que es algo más amplio que solo la noticia falseada, las fake news o la desinformación en sentido estricto. Aquí se puede incluir tanto el falseamiento de una noticia porque te equivocas en la fuente o porque te hacen equivocarte, porque te manipulan, como también porque, como periodista, puedes llegar a cometer actos de desinformación falseando fotos, vídeos, audios, etcétera.

¿Los pseudomedios?

Pseudomedios, sí, pero también algunos medios, no necesariamente de forma intencionada, a veces caen en la utilización, desgraciadamente, de fotos así, como ha pasado recientemente en la SER. La Cadena SER utilizó una foto creada por Gemini del accidente de Adamuz que, lógicamente, cuando alguien lo denunció, se retiró y pidieron disculpas. Pero pasa. Estas cosas pasan. Antena 3, al inicio de la guerra de Ucrania… Pongo ejemplos relacionados con los medios, que me duele ponerlos, pero es que es la realidad.

Damos por hecho que los medios son garantes contra la desinformación, pero no siempre es así.

Sí, porque damos por descontado que los medios son el garante de que no haya desinformación, lo que denominamos fake news, especialmente últimamente las fake news democratizadas con herramientas de inteligencia artificial. Pero es que no es así. No escapamos de esto. Creo que este es uno de los puntos: considerar que todos podemos caer en estas cosas, tanto como usuarios particulares –porque enseguida pasamos por WhatsApp algo que pensamos que es importantísimo y que no hemos ni comprobado en Google, simplemente haciendo un copy-paste en Google– como también en los medios. Digo el caso de Susanna Griso porque también rectificó, pero creo que son dos elementos muy paradigmáticos. Fue al inicio de la guerra de Ucrania, cuando todavía faltaban muchas imágenes. Y las imágenes que ella, su medio, su canal de televisión, el programa de la mañana, emitieron eran de un videojuego. Parece increíble, ¿no? Y dices: ¿era verosímil? Sí, era verosímil. La foto de la SER de Adamuz era verosímil dentro del caos? Sí, era verosímil. Si uno analiza la foto, pues los trenes no eran de aquel color, porque el AVE es blanco y morado. En fin, hay muchos elementos que pueden pasar.

“Los medios ya no son los garantes contra las ‘fake news’, democratizadas con herramientas de IA”

La IA generativa es la que más utiliza la gente para generar fake news o manipular, o incluso los políticos para memetizar la política. Pero antes de eso, ¿cree que los periodistas jóvenes son los que mejor nos salvarán de estos riesgos, o los veteranos tienen más oficio?

Yo creo que todos tenemos las mismas posibilidades de equivocarnos. Creo que los jóvenes son conscientes de que efectivamente la IA les permite hacer maravillas y hacer ver que entrevistan a alguien sin tenerlo delante, como es nuestro caso hoy. Yo confío en que sean lo suficientemente prudentes para darse cuenta de que su prestigio y el prestigio de su medio dependen de eso: del respeto a la verdad, del respeto a la ética. Por supuesto, también del cumplimiento de la ley, pero yo creo que, aunque soy de derecho, el cumplimiento de la ley debe ser lo último que nos dé esperanzas de que las cosas se salven. Yo creo que no. Lo importante es el buen hacer profesional, el manejo de las fuentes directas, cuanto más directas mejor, porque en esa mediación es donde creo que está el principal falseamiento.

Pero hay un problema de base: se hace menos periodismo de calle, muchas generaciones de periodistas no han levantado una noticia en su vida.

Sí, estoy de acuerdo. Pero también se ve movimiento de periodismo joven, de youtubers, incluso de streamers, que son conscientes de esto y que te das cuenta de que, además, tú tienes que pelearte en la mesa o detrás de este iPhone, tienes que pelear la noticia o la exclusiva. Yo no creo que en esencia el periodismo haya cambiado.

Y el fenómeno de los influencers y las redes sociales también afecta a los periodistas y los medios. Mucha gente deja de seguir medios y periodistas concretos y se entrega a los influencers.

Es un tema complicado. Yo lo estoy siguiendo mucho porque me interesa y, además, legalmente hablando. Los influencers de vídeo que tienen más de un millón de usuarios y ganan más de 300.000 euros al año –ya hay varios miles en España– sí que tienen que cumplir la directiva audiovisual, la ley audiovisual y las nuevas normas. Hablamos de Ibai Llanos, pero también de otros perfiles. Y, efectivamente, algunos quizá son periodistas. Algunos son periodistas que han ido a buscar ese medio porque el medio les ha cerrado el contrato o los ha despedido, que también está pasando. Esa es la realidad. O porque un modelo de negocio ya no da para poder tener periodistas contratados. Yo creo que esto es interesante. Creo que hay futuro profesional también si uno sabe gestionar bien este tipo de contenidos. Y después hay otra figura: otros que son muy buenos comunicadores, muy buenos creadores de contenidos, pero, lo siento, no son periodistas. Y el público también sabrá discernirlo, entiendo yo que lo sabrá discernir. Sé que hay gente muy buena, muy experta. Estoy pensando en el chico de Cosas Militares, el de Political Room, que tiene un canal extraordinario sobre guerra, sobre información militar, y que es muy buen tertuliano, muy buen experto, pero no es periodista.

“La IA incentiva la desinformación, pero también puede ayudar a detectarla”

Pero esto se ha agravado porque los medios, sobre todo los audiovisuales, se han refugiado en esos influencers para darles espacio o programas porque tienen miles o millones de seguidores.

Si los consideras fuente, yo creo que es inteligente. Un expertísimo en temas financieros, en cosas militares, en información internacional sobre Irán… Pero cuando los fichas para que hagan programas, entonces, si es a costa de un redactor o de un editor de prensa, probablemente no. Yo no digo que no haya lugar para todo el mundo. Creo que sí hay lugar para todo el mundo, pero este mercado de la comunicación está muy fragmentado y la publicidad permite llegar a microaudiencias. Con un pequeño patrocinador o unos anunciantes, eso puede funcionar. Pero creo que los medios continúan teniendo, digamos, los mainstream media, los medios de comunicación, continúan teniendo su función.

¿No cree que en el caso español ha habido precipitación en esta regulación, en la medida en que al presidente del Gobierno le ha tocado sufrir lo que él denomina “el fango”?

Yendo por partes, yo no comparto la visión del presidente respecto al fango. Ese es el punto 1. Creo que hay mucha crítica política y que la sufren un lado y el otro, y que hay que aguantar. Lo siento mucho, pero hay que aguantar. Tampoco creo en la supuesta persecución del odio que ha lanzado. Entre otras cosas porque la legislación sobre estas cuestiones viene de Europa, como bien has dicho, de la Unión Europea. Tanto en el ámbito de las plataformas, con la Digital Services Act o ley de servicios digitales, como con el reglamento de inteligencia artificial, que ya está en vigor y que es aplicable a España, y que persigue precisamente, por ejemplo, los contenidos sintéticos o falsos en vídeo y obliga a YouTube y Vimeo a decir que eso es falso o está montado, por decirlo así, que está editado. Es verdad que España tiene ahora mismo en el Parlamento seis o siete proyectos legislativos que yo personalmente creo que no saldrán porque no hay acuerdos de mayoría en el Congreso. Ni siquiera el de menores, que es sobre el que hay más consenso en relación con el acceso de los menores a las redes sociales. Hay cosas que ha dicho el Gobierno, este y otros gobiernos –no es el único–, pero que ya están en las normas europeas. Por favor, aplíquense. Si está en una norma europea y es aplicable a España, den la autonomía suficiente y el dinero suficiente a las entidades de regulación, como es la AESIA en inteligencia artificial, como pasa desde hace muchos años en protección de datos, que es de verdad la que mejor funciona, o la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en temas de libertad de medios o de plataformas. Hay herramientas. Creo que falta un poco de voluntad política y quizá un poco más de pedagogía, porque leyes hay de sobra.

Hay una contradicción: el mismo Gobierno que ha criminalizado las redes sociales ahora se ha entregado a TikTok para conquistar al público joven en un terreno dominado por la extrema derecha.

Sí, de acuerdo. Los políticos, en general, y con todo el respeto, cuando se dan cuenta de que necesitan salir quieren un community manager que ya tenga cientos de miles de seguidores y dicen: hombre, no, tampoco se hace así. Es como si compro un diario o le contrato una campaña de publicidad institucional. De acuerdo, pero hay más cosas para que sea creíble. Yo no confío mucho en que la solución a los males de la desinformación sean las leyes.

También hay otro aspecto: la inteligencia artificial puede ser una buena herramienta para detectar fake news y desinformación. No solo sirve para generar rumores y contenido sintético falso.

Sí, te permite comprobar fuentes, por ejemplo. Cualquier búsqueda te da unos cuantos enlaces y te das cuenta de si es verdad o no es verdad. O si no está confirmado, como dice a veces elegantemente ChatGPT o cualquier otra herramienta.

“No confío mucho en que la solución a los males de la desinformación sean las leyes”

¿Cuál es su valoración sobre el impacto de la inteligencia artificial en la desinformación?

Creo que ha perjudicado o que ha incrementado la desinformación en números, porque hay muchísimos bots, por ejemplo, o máquinas o tarjetas SIM de los ordenadores que lo que hacen es multiplicar por muchas veces, a un coste ridículo, desde Vietnam, los mensajes. Y después porque efectivamente es más fácil manipular la información en sentido estricto. Lo que antes hacíamos con Photoshop se ha democratizado. Y te lo hace maravillosamente: “Hazme una imagen que contenga esta foto con este político.” Creo que es un elemento más que, como todo, tiene ventajas e inconvenientes, y que hay que saber utilizar con sentido común.

¿Es tecnooptimista o tecnopesimista?

Soy tecnooptimista, aunque también me preocupan tendencias que veo. Pero sí, creo que toda herramienta es una oportunidad. Eso, sin duda.

¿Utiliza herramientas de inteligencia artificial en su día a día?

Mucho. Mucho. Utilizo mucho Notebook, por ejemplo, también en el ámbito académico, para hacer resúmenes de leyes complicadas, de sentencias, para comparar documentos. Pero, si no sabes un poco del tema, te cuela muchos goles. Por tanto, es importante que haya criterio humano en última instancia. Criterio personal, investigación y consulta al experto.

¿Su intervención en la jornada Valors Europa irá un poco en esta línea?

Sí, un poco. Uno de los temas es efectivamente si se puede detectar la desinformación. Y se puede detectar. De hecho, nosotros en un observatorio lo que hacemos es análisis de campañas electorales y monetización de medios. Y también se puede analizar la eficacia de la normativa europea.

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