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Madrid quiere recortar hasta un 50% los plazos de concesión de licencias con automatización parcial basada en BIM, GIS e inteligencia artificial generativa

  • “Estamos planteando un cambio de paradigma en lo que hasta ahora hemos entendido como el sistema tradicional de tramitación de las licencias urbanísticas.”
  • “Con la semiautomatización podemos ahorrar en torno al 50% de los actuales plazos de tramitación de las licencias.”
  • “Los técnicos municipales podrán liberarse de tareas muy tediosas y aportar mucho más valor humano al procedimiento.”
  • “Con una herramienta de chequeo automático y una parametrización de la norma urbanística se reduce al mínimo el margen de discrecionalidad interpretativa.”
  • “Existe una demanda social clamorosa para que esas 170.000 viviendas salgan al mercado lo antes posible.”

Juan Carlos Álvarez Rodríguez, arquitecto y director general de Edificación del Área de Gobierno de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, participa en unas jornadas celebradas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona para presentar Madrid DBP (Digital Building Permit), una plataforma digital basada en BIM, GIS e inteligencia artificial generativa que pretende automatizar parte del proceso de concesión de licencias urbanísticas. El responsable municipal defiende que la nueva herramienta puede reducir hasta la mitad los plazos actuales, aumentar la transparencia administrativa y disminuir el margen de discrecionalidad interpretativa de la norma urbanística.

Usted presenta una novedad que genera mucho interés y creemos que también puede interesar a nuestros lectores: una herramienta en la que la inteligencia artificial está implicada de una manera relevante. En principio, ¿qué es lo que pretende? ¿Automatizar trámites o va más allá?

Realmente va más allá. Podemos decir que es un cambio de paradigma en lo que hasta aquí hemos entendido como el tradicional medio de tramitación de los títulos urbanísticos. Los títulos habilitantes de naturaleza urbanística, para entendernos todos, las licencias de obra. Y se hace un enfoque hacia una plataforma, y hablamos de plataforma porque es un entorno de permisos digitales de la edificación.

Utilizamos para ello, nos basamos en la metodología BIM, el Building Information Modeling, el modelado informático de la edificación. Es una herramienta que permitirá a modelos de activos inmobiliarios, edificios modelados en esta herramienta BIM, cargados, nutridos de metadatos parametrizados de normativa urbanística, comprobaciones de normativa urbanística, lo que nos permitirá es el chequeo, la comprobación y el cumplimiento normativo.

Es un objetivo de la norma edificatoria, tanto la urbanística como la edificatoria de aplicación a un ámbito concreto de desarrollo de la ciudad, a un solar, a una norma zonal urbanística.

En eso consiste básicamente el proyecto: automatizar parte del proceso de concesión de licencias, porque no todo el proceso es automatizable, a través, como digo, de la metodología BIM, también integrada con los sistemas de información geográfica, los GIS. Obviamente, los edificios deben estar geoposicionados convenientemente, no pueden estar en el aire, en el entorno urbano de referencia, y asistido también, en lo que se refiere a la parametrización de la norma, mediante inteligencia artificial generativa.

Dice que no se puede automatizar todo el proceso por una cuestión jurídica o porque consideran que el humano tiene que ser el último que tenga la última palabra?

No, por una cuestión bastante razonable que te explico. A lo largo de la tramitación de una licencia urbanística hay distintos procesos y distintos informes que se recaban.

El primero, el más inmediato, es la comprobación de los parámetros urbanísticos, de los requisitos urbanísticos esenciales. ¿Cuáles son esos parámetros? Las condiciones de ocupación, edificabilidad, forma, volumen de la edificación, accesibilidad a vehículos de emergencia, protección contra incendios…

Todo eso, si conseguimos parametrizarlo mediante herramientas informáticas, conseguiremos hacer un auto-checking, un chequeo automático.

Pero hay otra parte del proceso que no es automatizable y son aquellos informes que también se requieren donde se aporta juicio de valor, donde no existen parámetros. Me refiero a los informes en materia de protección del patrimonio histórico, estudios de movilidad, informes de servidumbres aeronáuticas…

Esa parte del proceso no es automatizable. Por lo tanto, realmente de lo que estamos hablando es de una semiautomatización del proceso de concesión de licencias urbanísticas.

¿Cuántos meses cree que recortará la automatización en el tiempo de concesión de una licencia?

Pues fíjate, actualmente, al menos en el Área de Gobierno, venimos concediendo licencias en tiempo bruto. Cuando hablo de tiempo bruto es desde que la documentación llega al órgano competente para otorgar la licencia, pero llega completa. Hay un requerimiento previo de aportación documental porque en ocasiones puede faltar documentación.

Una vez que se completa la documentación, venimos a tardar entre cinco y seis meses. Hablo de licencias de nueva planta en los ámbitos de desarrollo urbanístico de la ciudad de Madrid.

Hay otro tipo de licencias, aquellas que afectan a la edificación catalogada, que, como están sujetas a dictámenes de las comisiones de patrimonio, es imposible decir cuál es un plazo.

Pero el plazo medio que manejamos en nuestra memoria de gestión de licencias del año 2024 rondó los cinco meses. Y ya la del año pasado, la de 2025, conseguimos acortarlo en un mes: cuatro meses.

Hablamos de plazos medios. Obviamente hay expedientes que tienen otra complejidad, que pueden irse a los seis meses, y otros que incluso se resuelven antes.

Con la semiautomatización o con la automatización de parte del proceso, precisamente es uno de los procesos donde incide la automatización más conflictivos, que es el que incorpora tareas más tediosas de repaso de edificabilidades, de criterios de ocupación, distancias a linderos, alturas máximas…

Todas esas comprobaciones pueden comportar del orden del 50% del plazo. Por lo tanto, imaginemos que, con la automatización, razonablemente podemos entender que se ahorrarán en torno al 50% de los actuales plazos de tramitación de las licencias.

¿Quién sale más beneficiado, el promotor o el Ayuntamiento de Madrid, o ambos?

Salimos beneficiados todos. El promotor, obviamente, porque obtendrá licencias mucho antes.

Las asociaciones de promotores hablan siempre de una tasa invisible. La tasa invisible se refiere a los costes indirectos que le supone la financiación de una obra de nueva planta mientras se le concede la licencia.

Si esos plazos se acortan, la financiación se reduce. Por lo tanto, esa tasa de repercusión en el precio final del producto, de la vivienda o del activo inmobiliario, se ve notoriamente reducida.

Pero es que la administración municipal también se ve favorecida en una mayor eficiencia, en una mejor gestión de los recursos propios. Los medios personales de las administraciones públicas no crecerán, no se prevé un crecimiento, por lo tanto tenemos que ganar en eficiencia.

Eso también redunda en el personal municipal, en el técnico municipal, que se libera de tareas muy tediosas como son las comprobaciones rutinarias que podemos automatizar, las puede hacer una máquina, y queda liberado para otras actuaciones que aportan mucho más valor al procedimiento, al proceso, como puedan ser la mejora de los procedimientos, cambios normativos, el impulso de cambios normativos, incorporar también ese valor de juicio de valor a los informes sectoriales que hay que recabar también para la concesión de la licencia.

Es un win-win, todo el mundo gana.

¿Calculan que tendrá un impacto positivo en la economía de la ciudad?

Sin duda, sin duda. Ten en cuenta que la ciudad de Madrid, en los ámbitos de desarrollo urbanístico que ya están en marcha, son cerca de 61 millones de metros cuadrados de suelo donde se prevé la construcción de más de 170.000 viviendas.

Esas 170.000 viviendas, que existe una demanda social clamorosa para que se pongan en el mercado cuanto antes, pues imagínate, con el proceso de agilización que incorpora la automatización, podríamos resolverlas en plazos muchísimo más cortos que los que actualmente manejamos.

Eso es un beneficio social innegable. Genera actividad económica y contribuye también al impulso del desarrollo urbano de la ciudad.

¿El impulso de esta herramienta ha sido una decisión técnica, política o de ambas?

Un proyecto de la complejidad de Madrid DBP —aprovecho para decir que el proyecto se llama Madrid DBP, con las siglas Digital Building Permit— es un proyecto estratégico de ciudad.

No solamente se incorpora a la estrategia de Madrid Capital, sino que también se incorpora a la estrategia de nuestra área de urbanismo, la Estrategia Madrid 360.

Por lo tanto, este proyecto, aunque nace de una voluntad técnica, de un análisis técnico, claramente necesita un impulso político. Afortunadamente, en Madrid contamos con ese impulso y hará que dentro de muy poco sea una realidad el inicio de la ejecución del contrato.

La idea de urbanismo y corrupción en la administración es algo instalado en el imaginario desde hace tiempo, ¿no? Y la posibilidad de que hubiera arbitrariedad política o de determinados cargos a la hora de agilizar la tramitación de licencias, con esta herramienta, ¿toda esa sombra de sospecha o ese margen de una humanidad mal entendida desaparece?

No podemos decir que desaparezca absolutamente un cierto margen de discrecionalidad a la hora de interpretar la norma, pero con una herramienta de chequeo automático, con una parametrización de la norma urbanística, se reduce al mínimo ese margen de discrecionalidad interpretativa de la norma.

Eso redunda en más transparencia, más trazabilidad de todo el proceso y, por lo tanto, en mayor seguridad jurídica por parte de todos los agentes intervinientes, que no solo es la administración.

He leído que esta herramienta también aspira a mejorar la calidad de la arquitectura de los edificios, es decir, que el resultado final sean edificios mejores.

Bueno, realmente sería muy ambicioso, sería muy ambicioso por nuestra parte decirlo taxativamente.

No. Lo que pretendemos con esto es que mejore la calidad técnica de las solicitudes de licencia que se presentan a autorización municipal.

Obviamente esta herramienta no limita la capacidad creativa del arquitecto, del técnico redactor. Lo que hace es ayudarle en el diseño; más que en el diseño, en la comprobación de que su diseño cumple la normativa urbanística. Y eso lo podrá hacer antes incluso de presentar la solicitud de licencia.

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